Real Madrid 2 – FC Barcelona 0. La mayor humillación.

agosto 17, 2017

El gesto de Kovacic ante el gol de Asensio

 

1 NAVAS

2 CARVAJAL      4 RAMOS    5 VARANE     12 MARCELO

10 MODRIC        23 KOVACIC       8 KROOS

17 VAZQUEZ       9 BENZEMA      20 ASENSIO

  • 14 CASEMIRO X 23
  • 15 THEO X 20
  • 24 CEBALLOS X 8

Siempre he pensado que la mayor humillación posible en deporte es vencer sin dar la sensación de esforzarte a tope, mucho más que machacar al rival. El Real Madrid dio al Barcelona anoche un meneo de los que hacen época, y lo hizo sin que Ronaldo, Bale ni Isco jugasen ningún minuto. Se permitió incluso enseñar en el segundo tiempo a los nuevos fichajes: Theo y Ceballos, porque el título ya estaba sentenciado. Habrá quien piense que perdimos anoche una ocasión única para establecer un marcador legendario. Seguro que el Barça lo hubiese hecho así, nos lo ha demostrado en otras ocasiones. Ellos tienen que aplastar al Madrid si pueden hacerlo porque para somos su archienemigo. El Madrid anoche optó por el ninguneo. Trató al Barça como a un equipo del montón, uno de tantos que vienen por Chamartín y nos parecen tan inferiores. El Madrid anoche le dijo al Barça que para nosotros son unos cualquiera.

Frente a un Barcelona acobardado que dispuso tres centrales – parecían más preocupados de evitar la goleada que de intentar remontar la Supercopa – , el Madrid salió en tromba. Zidane sorprendió con un XI en el que se volvía al 4-3-3, pero con las alas ocupadas por Asensio y Lucas, con lo que las ayudas defensivas al centro del campo estaban garantizadas. La implicación era total, y en el minuto 4 Asensio acomodó el cuerpo ante un despeje de Umtiti y con una folha seca colocó el balón en la portería de Ter Stegen.  El mallorquín tiene la zurda que envidió Maradona.  Ni Mbappe ni Dembelé, ni ningún otro joven jugador parece tener más proyección que nuesto 20.

El dominio siguió todo el primer tiempo, en el que Benzema fue uno de los destacados. El francés tiene días desesperantes, pero cuando es el delantero de referencia y no juegan a los lados Cristiano ni Bale, juega mejor. Ayer incluso se aplicó en defensa. Suyo fue el segundo gol, marcado tras un control orientado que rompió la cadera de Umtiti. Antes de eso, Vázquez astilló el palo derecho de la portería azulgrana. El Madrid dominó la primera parte, en la que no hubo noticias del equipo culé. Apenas un par de acercamientos al área de Keylor Navas que no parecían peligrosos. Durante los primeros 45′ hubo momentos en los que el equipo blanco bailó a los azulgranas de manera sonrojante. Jugábamos al primer toque, a veces de tacón. La cumbre fue un sombrero que ejecutó Modric. Preciso, plástico, fue un perfecto estreno del dorsal 10 en la espalda blanca del croata.

El segundo tiempo prácticamente sobró. El Madrid levantó el pie, porque el título ya estaba en la buchaca y no era cuestión de arriesgar en un partido del 15 de agosto. El Barcelona tiró de orgullo y Messi aprovechó un despiste de la defensa blanca para hacer su única jugada de la noche. Cuando parecía inevitable el gol, el balón pegó en el larguero. El Madrid pareció algo desordenado en el segundo tiempo así que salió Casemiro a poner paz. Salió también Theo, que pareció un tanto Pirelli – potencia sin control -. Surcó con potencia la banda izquierda pero al llegar a la línea de fondo golpeó el balón con tanto ímpetu que salían chuts en lugar de pases. Y salió también Ceballos, que en un par de jugadas dejó asomar el duende andaluz que lleva en las piernas.

Ójala le vaya bien a este equipo. Ójala que los jóvenes no se lesionen, que tengan suerte en sus carreras. Porque hemos juntado un equipo fantástico, con centrocampistas de toque que son la envidia de Europa. Este Madrid conserva el ansia de ganar que habita en nuestro ADN, pero además da gusto verlo jugar. Porque además del torneo, anoche le quitamos al Barcelona el fútbol y el balón. Les quitamos hasta el título de eterno rival, pues les tratamos como a unos cualquiera.

Hasta la posesión les ganamos.

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Juventus 1 – Real Madrid 4. También en Cardiff, 90 minuti son molto longos

junio 4, 2017

Ramos levanta la orejona. Otra vez.

1 NAVAS

2 CARVAJAL        5 VARANE         4 RAMOS       12 MARCELO

14 CASEMIRO

19 MODRIC                8 KROOS

22 ISCO

7 RONALDO          9 BENZEMA

 

  • 11 BALE X 9
  • 20 ASENSIO X 22
  • 21 MORATA X 8

Por azares de la vida, ayer estuve antes del partido en el bar donde pasaba las horas muertas en mi adolescencia. Un bar de barrio, típico refugio del madridismo de provincias donde se veían los partidos los sábados por la noche. En una época iba a diario, ahora voy cuatro o cinco veces al año. Ayer me entró un poco de superstición, y pensé que nos daría suerte tomarme ahí un café con mi amigo del alma. Después de comer, no había más clientes que él y yo; y nos pusimos a analizar el partido con el dueño del bar, que nos ha visto crecer. Él y yo, acordamos que el Madrid ganaría por lógica: tenía mejores jugadores. Jugamos al eso de “cuántos de la Juve serían titulares en el Madrid y viceversa” y nos salía demasiada diferencia. Ahora que todo ha terminado, me gusta pensar que la final cayó de nuestro lado por haber pasado un rato ayer en el pasado.

La Juve salió más enchufada que el Madrid, que recibió tres disparos en contra en los seis primeros minutos, cada uno más peligroso. La idea de la Juve era bastante primaria: balones cruzados de Bonucci buscando la cabeza de Mandžukic. También Dybala, con trazas de un Messi en miniatura, parecía llevar peligro cuando recibía. Pero cuando los medios del Madrid combinaban, el partido era morado. El ataque del Madrid avanzaba como una mancha de aceite, lenta pero inevitable, y en una contra llegó el primer gol, fruto de una pared entre Ronaldo y Carvajal que el luso embocó en la portería. Qué importante es adelantarse en las finales, pensé. Era el minuto 20.

A la Juve el gol en contra le espoleó. Sabía que tenía que empatar cuanto antes porque cada minuto en inferioridad pesaría como una losa en su moral. “Hay que aguantar 10′ por encima en el marcador” – dije en alto. No lo conseguimos. En el 27 Bonucci volvió a cruzar el balón, Higuaín toca y Mandžukic, de espaldas a la portería, saca una vaselina prácticamente imparable. El empate era volver a empezar; pero sentó bien a los blaquinegros conseguirlo, que hasta el final del primer tiempo parecieron mandar sobre el verde galés. Tenía mala pinta la final entonces: habíamos tirado menos a puerta y parecíamos menos peligrosos; aunque las sensaciones son subjetivas y el marcador era 1-1.

Vaya usted a saber qué pasó en la caseta en el descanso. Qué dijo Zidane, o qué dijo algún jugador. Si hubo un grito clave, una sentencia rotunda, una arenga que despertase a los jugadores. El caso es que el Madrid salió de la caseta con la firme convicción de ganar la final. De buscar la victoria con toda la carne en el asador; de salir al ataque con la premisa de no hacer prisioneros. Y así fue. La Juventus aguantó sólo el primer asalto, pero como dijo aquel día Juanito, 90 minutos contra el Madrid avanzan muy despacio. El equipo despertó: Isco  empezó a ser protagonista, Marcelo creció minuto a minuto. Casemiro y Kroos paraban cualquier ataque, con Ramos apagando los pequeños fuegos sueltos. EL balón empezó a rodar más deprisa y la Juve comenzó a encogerse ante un rival tan superior. Los goles eran cuestión de tiempo. Casemiro rompió el empate con un chut desde fuera del área, menos limpio que el que marcó al Nápoles pero más valioso, si cabe. Quedaba media hora, pero dos minutos después Ronaldo marcó el tercero, un gol que corona a Modric como el mejor interior de esta época. Con 3-1 la Juve notó que no tenía nada que hacer, que volvería a perder una final. El partido se le hizo eterno a los italianos, mientras que la Banda de Zidane disfrutaba como perros con dos colas. Sólo hubo un tiro de los de Turín, en un remate cruzado de Sandro que salió lamiendo el palo. Pero a esas alturas los que nos relamíamos éramos los madridistas, que jugando en superioridad numérica los últimos 10′, ya nos sentimos campeones. Como si fuese un guiño al futuro, llegó el cuarto gol, obra de Marco Asensio. El mallorquín marcó el primer gol del año en agosto ante el Sevilla, abriendo el marcador en la Supercopa de Europa, y anoche marcó el último de la temporada, el que redondeaba la duodécima Copa de Europa, sexta en color.

Esta copa encumbra a Zidane y a Ronaldo, pero sobre todo al bloque en general. Estamos ante una hazaña superlativa: haber sido los primeros en repetir triunfo desde hace casi treinta años.


FC Barcelona 1 – Real Madrid 1. Mejores primero y peores después. Iguales al final.

diciembre 3, 2016

Cabezazo de Ramos al final. Un clásico

1 NAVAS

2 CARVAJAL      5 VARANE     4 RAMOS     12 MARCELO

19 MODRIC       16 KOVACIC

17 VÁZQUEZ         22 ISCO       7 RONALDO

9 BENZEMA

14 CASEMIRO X 22

20 ASENSIO X 9

18 MARIANO X 16

Visitamos el Camp Nou y nos recibió un rival más tieso que la mojama. Poco queda actualmente de aquel equipo que te ganaba y no te dejaba tener el balón. Durante todo el primer tiempo el Madrid dominó de cabo a rabo el partido, y solo el azar hizo que no nos fuésemos ganando al descanso. El azar y la ceguera del árbitro en el minuto 3 ante un penalty evidente de Mascherano a Vázquez. Hace siete días en el mismo minuto el mismo jugador fue objeto de otro penalty aún más claro, en el Bernabéu ante el Sporting, y no hubo ningún reparo en pitarlo. Lo digo por las declaraciones de Raúl González durante la retransmisión, en las que afirmaba que “era muy pronto para pitar penalty”. No se que más dijo, a partir de ahí cambié la señal de audio. Sí que ví más veces a Mascherano hacer penalties de forma impune. Cosas que pasan.

Modric gobernó el primer tiempo, con Isco apareciendo poco a poco y Kovacic multiplicándose. Del Barça, ni rastro. Pero tras el descanso y tras una falta evitable de Varane a Neymar llegó el primer gol, en un cabezazo de Suárez. El Madrid defendió ese balón parado como si fuésemos juveniles: no en vano la pareja de baila del goleador era Vázquez, quizá el más bajito de los 11 madridistas. Algo hay en el gol también en el debe de Navas: un balón al área pequeña ha de ser del portero. Pudo haber orsay en el remate, pero no justifica lo mal que ahí estuvimos.

El gol dio alas a los culés y puso plomo en nuestras piernas. Y entonces Luis Enrique envidó con Iniesta, a quien Messi debería darle alguno de los balones de oro que guarda en su garaje. El de Albacete quitó a Modric el bastón de mando y se puso a controlar el partido. El Madrid sufría, y Zidane nos recordó que hizo novillos cuando en el curso de entrenador enseñaban cómo se hacen los cambios. Quitó a nuestro Iniesta, Isco. Es cierto que el malagueño tenía una amarilla, pero su cambio por Casemiro fue dificil de entender. Sobre todo porque el brasileño, tan colosal otras tardes, se mostró fuera de cacho, torpe, impreciso. El segundo del Barça volaba entonces sobre el nido del cuco. Neymar falló lo infallable y Messi perdonó cuando no suele hacerlo. A todo ésto, ZZ había dado carrete a Asensio, que se mostró más verde que el campo, por el intranscendente Benzema y finalmente salió Mariano por Kovacic. En el banco, James se ponía pálido al comprobar cual es su escalafón actual en la plantilla.

Merece la pena hablar de la salida de Mariano. Es un delantero de la cantera, el riempo dirá si es tan bueno como Butragueño, Alfonso o Raúl (antes de comentarista insensato fue delantero), o quizá sea tan inútil como Morales, Portillo o Soldado. Pero sale y se come el balón, el césped y al cuco del reloj si hace falta. Su actitud contrasta con la de Benzema como lo haría un cura en una fábrica de harina.

Llegamos a los minutos finales perdiendo por un gol, pero el Barça nos dejó vivos. Y no puedes dejar vivo al Madrid, menos aún cuando Sergio Ramos está sobre el césped. Como otras veces, apareció cuando el partido agonizaba para rematar un remate de Modric a la red de Ter Stegen. El gol fue un puñal en el ánimo culé: les deja a seis puntos del Madrid cuando se veían ya a tres y tampoco ellos han conseguido ganar a un equipo que no pierde en liga desde febrero. Tras ser mejores al principio y peores después, al final fuimos iguales.


Gol de Zidane al Alavés. Octubre de 2002

octubre 28, 2016

Mañana jugamos ante el Alavés. Ante ese equipo, y el mismo día que debutó con el Madrid Ronaldo Nazario marcó Zidane un gol majestuoso, en el que tras regatear al Pitu Abelardo como quien regatea a una silla, la colocó en la escuadra izquierda de Dutruel. Dos ex del Barça, por cierto.


Gol de Zidane a Las Palmas.

septiembre 23, 2016

Hoy visitamos la casa de la Unión Deportiva Las Palmas, donde nuestro Mister pilló el año pasado un cabreo monumental por un mal partido del equipo. Varios años antes, Zizou marcó en esta misma isla, aunque aquel fue en el mítico Estadio Insular, este estupendo  gol de libre directo.

Pincha aquí para leer la ficha del partido


Real Sociedad 0 – Real Madrid 1. Los buenos deciden los partidos

mayo 2, 2016

Bale remata a gol

1 NAVAS

23 DANILO     2 VARANE     4 RAMOS   6  NACHO

14 CASEMIRO

19 MODRIC             10 JAMES

11 BALE             29 MAYORAL         18 VÁZQUEZ

20 JESE X MAYORAL

22 ISCO X JAMES

16 KOVACIC X MODRIC

 

   Nunca fue fácil ganar en Anoeta para un equipo grande. La temporada pasada cayeron Madrid, Barça y Atleti en ese campo, y en ésta lo volvió a hacer el líder. Para colmo, el Madrid intentó asaltar la ciudad de la Playa de la Concha con un XI circunstancial, rematado con un delantero de Segunda B. No era fácil la tarea, si bien el equipo local también acudió afeitado a la cita, con las bajas de Vela, Jonatas y Aguirretxe.

   Sin Benzema ni Ronaldo, la opción de gol pasaba sí o sí por Bale. El galés remató la tarde con un cabezazo soberbio, dificilísimo, que nos dio tres puntos. Fue decisivo, igual que hace siete días en Vallecas, pero debe subir otro escalón:tras triunfar en plazas menores necesita redondear una fanena en Las Ventas para que nos creamos algunos que es sobre su espalda donde debemos construir el nuevo Real Madrid. Esto no es una crítica, ni mucho menos, al galés. No es nada fácil ser el jugador franquicia del equipo de La Castellana.

   El cabezazo victorioso de Moñete llegó en el 79′. Hasta entonces, el propio galés había fallado una ocasión clarísima, prácticamente un penalty en juego, quizá más cerca. Pensé que el Madrid marcaría en un corner, porque por alto dominábamos sin problema en uno y otro área. En el juego no era así, no movíamos el balón de manera limpia. Los laterales bajaban mucho el nivel de los titulares. James lo intentaba, pero no está fino y ahora mismo no es fiable. Vázquez se movía torpe lejos de la banda derecha. Zidane ¡¡por fin !! se decidió a mover el banco. Qué lento es Zisou en esta faceta. Salió Jesé por Mayoral – sigue éste más verde que el campo – y a continuación se fue James para que entrase Isco, que es otro que anda mohino pero que cuando sale hace algo diferente. Su primer balón lo perdió y nos costó una amarilla a Modrid; el segundo fue una apertura al lateral que no habíamos visto en toda la tarde. Agonizaba el partido y el malagueño abrió a la derecha, donde por fin andaba Lucas Vázquez. El gallego centró perfecto aunque el defensa tenía ventaja. Pero apareció Gareth Bale, la mejor cabeza británica desde Churchill, y decidió el partido. Lo que hacen los buenos.

 

 


Real Madrid 3 – Villarreal 0. Hemos cogido el hilo

abril 21, 2016

NAVAS

DANILO     VARANE    RAMOS    MARCELO

CASEMIRO

KROOS      MODRIC

VAZQUEZ      BENZEMA   RONALDO

ISCO X MODRIC

JAMES X KROOS

JESE X VAZQUEZ

El Madrid, que anda tercero en la tabla, recibía esta noche a su inmediato perseguidor. Justo antes había ganado Barça y el Atleti lo estaba haciendo, así que las escasas opciones que aún tenemos de ganar la liga se esfumarían si no ganásemos. Pensé que el equipo saldría nervioso, intentando resolver cuanto antes, pero no fue así. El Madrid no fue el equipo que proponía intercambio de golpes, sino que controló el partido de cabo a rabo. EL Villarreal no tuvo ninguna opción de marcar en toda la noche. El Madrid puso el control, las ocasiones… Y los goles cayeron como fruta madura. EL Madrid, a mediados de abril, ha cogido el hilo. La Copa de Europa está a tres partidos, y si la liga no se gana será por lo que hicimos el tonto en la primera vuelta, Benitez mediante, no por cómo lo hemos hecho en el último tercio.

Lucas Vazquez suplió a Bale, cuyas frecuentes y misteriosas ausencias del XI le impiden ser un jugador sobre el que construir nada. También faltaba Carvajal, así que Danilo volvió al 2. El brasileño tuvo una negra noche en Wolfsburgo y desde entonces el Bernabéu no le pasa ni una. Ya sabemos cómo es el tendido 7 de La Castellana, exigente hasta la paranoia. Yo nunca entenderé como se puede pitar a uno de los tuyos. Bien es verdad que Danilo comenzó el partido bastante torpe, pero acabó jugando un partido aceptable, con buen pase a Modric en el tercer gol incluído. Y mira que tuvo cosas en contra, incluso se comió una tarjeta por ser negro. No es que el árbitro sea racista, simplemente es malo. Casemiro atropeyó a un rival y Danilo, que se da un aire, acabó amonestado. Como lo podía haber sido Eddie Murphy en caso de andar por Madrid.

Otra vez fue Benzema quien abrió la lata, marcando de cabeza un rechace del portero. Fue en una jugada que comenzó Ronaldo desde el carril del 11. El estado de forma del portugués en el final de liga es uno de nuestros mayores activos. Secundado por Marcelo, abre un boquete por la izquierda una y otra vez. Con 1-0 el Madrid seguía controlando el partido, pero era necesario un gol que diese tranquilidad. Lo consiguió Lucas V. con un fenomenal chut. Todo son virtudes en el canterano gallego; que cuando sale cumple fenomenal. Anoche, sin ir más lejos, Zidane le prefirió como titular antes que a Jesé, James o Isco. Quizá aún quede algo de meritocracia en Valdebebas.

El tercero lo anotó Modric al rematar de primeras un envío de Danilo. Ahí acabó el partido. El resto sirvió para dar aire a James y a Isco por Modric y Kroos… Aunque, al final, Ronaldo, que hoy no marcó y necesitaba llamar la atención, abandonó el campo cuando empezaba el descuento. Sin decirselo a nadie, ni al árbitro ni a su entrenador. Anoche el luso no anotó su gol, y como Suárez le había dado un buen bocado al pichichi al meter cuatro, andaba triste Cristiano Ronaldo. Alguien debería explicarle que jugó un partido fenomenal, y que los triunfos del equipo están por encima de los individuales. De una puta vez.