Gol de Karim Benzema al Sevilla. Enero de 2011

mayo 12, 2017

El domingo nos visita el Sevilla, así que este viernes recordamos un gran gol marcado al club de Nervión por el héroe de la semana, Benzema. Fue en la Copa de 2011, aquella que acabó con el cabezazo de Ronaldo en Mestalla. El partido de vuelta arrancó con este gran gol del galo.

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Sevilla FC 2 – Real Madrid 1. Buena faena y cogida al entrar a matar

enero 16, 2017

1 NAVAS

5 VARANE      4 RAMOS      6 NACHO

2 CARVAJAL                           14 CASEMIRO                    12 MARCELO

19 MODRIC                  8 KROOS

9 BENZEMA      7 CRISTIANO

El Madrid jugó un partido serio en Sevilla. Estuvo bien plantado en el césped y su portería no pasó apuros. Incluso se adelantó en el marcador. Hasta el minuto 85, nuestro pensamiento era rosa porque con esta victoria en – probablemente – la salida más dificil que nos queda en esta liga, nuestra posición sería ideal, más aún sabiendo que tenemos un partido aplazado. Pero cuatro errores de bulto en los últimos minutos propiciaron un vuelco al partido y a la clasificación. El Sevilla, que estaba a 7 puntos, se colocó a 1. El Barça, que estaba a 5, a 2.

Sorprendió Zidane con un cambio táctico: usó el equema que inventó Bilardo (o eso dice él, más veces de las que le preguntan): colocar un central más y dar así más vidilla  a los laterales, que liberados de obligaciones defensivas pasan a ser carrileros. La cosa funcionó a medias, porque si bien el equipo defendió fenomenal sin pasar apuros, nuestro juego ofensivo se resintió. Cuando Bilardo tuvo esa idea tenía a Maradona en sus filas. Nosotros tenemos a Cristiano Ronaldo, quizá el Balón de Oro más crepuscular que se ha dado en los últimos años. El portugués, que descansó entre semana, comenzó el partido horrible, y aunque luego mejoró algo, siempre dio la sensación de no poder incidir en el resultado. Benzema, a su lado, protagonizó un par de buenas jugadas. La mejor, en el 43, acabó con un fallo tremebundo de Ronaldo. Pero los dos aportaron demasiado poco. Quizá echaron de menos al “enganche”. James e Isco faltaban y Asensio no jugó. Quizá hubiese sido mejor alinear al mallorquín de inicio en lugar del insípido Nacho: hubiésemos tenido más mordiente en ataque. Claro que, a todo pasado es mucho más fácil acertar.

El caso es que la cosa iba bien y se puso fenomenal cuando Rico cometió un penalty tan absurdo como claro ante Carvajal. Ronaldo anotó el 0-1 y el Sevilla tuvo que lanzarse a tumba abierta. Era el momento de matar el partido en una contra. Eché de menos ahí a Gareth Bale, nuestro mejor delantero en casos como este. Pero no llegó nuestro gol, sino que llegaron los cuatro errores de bulto cometidos en cadena por Marcelo, Ramos, Benzema y Navas:

Marcelo hace una falta lateral innecesaria, temeridad ante un equipo tan alto como el Sevilla. Sale la falta y Ramos marca en propia puerta con un cabezazo digno del mejor delantero. EL empate era un mal menor, pero nos entraron las dudas y el Sevilla olió la sangre y se lanzó a por la victoria. Inexplicablemente Zidane no utilizó los dos cambios que faltaban para refrescar el equipo. Carvajal saca de banda y Benzemá pierde un balón infame. Jovetic lanza desde su casa y Navas, mal colocado, sólo puede tocar levemente el balón antes de que entre. 41 partidos después, el Madrid mordía el polvo. Nos sobró, como dice el título, el final de la faena.

Sonarán las alarmas porque la clasificación se estrecha. Nuestra posición es peor que hace un rato, pero es mejor que la de nadie.


Sevilla FC 3 – Real Madrid 3. Dicen que nunca se rinde

enero 13, 2017
Solo ante el peligro

Solo ante el peligro

1 CASILLA

23 DANILO       4 RAMOS      6 NACHO     12 MARCELO

8 KROOS     14 CASEMIRO

17 VAZQUEZ                   20 ASENSIO

18 MARIANO      21 MORATA

16 KOVACIC X 18

2 CARVAJAL X 17

9 BENZEMA X 21

La resistencia a la derrota es el rasgo que mejor define al Madrid cuando está bien. Incluso en noches como esta, en la que daba un poco igual perder debido a la magra renta conseguida en el partido de ida (3-0), Benzema se encargó de empatar el partido en el minuto 93. Se mantiene así la racha de partidos sin perder que comenzó en abril del año pasado tras la negra noche de Wolksburgo. Desde entonces hemos jugado bien, mal y regular. Hemos ganado y hemos empatado. Pero no hemos perdido.

La eliminatoria estaba prácticamente decidida antes de empezar este choque. Así lo entendieron los dos técnicos, cuyas peladas cabezas idearon sendos XI de cartón piedra, con notables ausencias. Que el domingo se vuelvan a enfrentar ambos equipos en liga también les ayudó a esta decisión.

El Sevilla salió en tromba, sí, pero su delantera era más de brocha gorda que de pincel. Sus llegadas eran abortadas por Casilla sin serias dificultades. No contaba nuestro portero con que el mayor peligro era la presencia de Danilo en su defensa. Corría el minuto 9 cuando el lateral brasileño consiguió un autogol propio del mítico Predag Spasic. Menos mal que Zidane no sacó también a Coentrao, pues los dos laterales suplentes son quienes más bajan el nivel ahora mismo cuando descansan Carvajal o Marcelo. El gol dio esperanzas a los sevillistas, pero yo pensé que que si conseguíamos empatar antes del 2-0, dichas esperanzas desaparecerían como lágrimas en la lluvia. El primer tiempo acabó con un gran tiro de Kroos que hubiese sido decisivo si llega a entrar, pero se fue por un palmo.

Nada más arrancar el segundo tiempo, Asensio cazó un rechace de Casilla al borde de nuestro área y el mallorquín miró la portería contraria como un preso la puerta abierta de la prisión. Corrió hacia ella durante 80 metros en una carrera que recordó la de Bale con Bartra, aunque en esta ocasión nuestro jugador permaneció en los límites del campo. Se plantó ante el portero y le batió por bajo. 1-1 y el fuego ahora eran cenizas.

El gol relajó al Madrid más de la cuenta y el Sevilla consiguió dos tantos más, el primero del debutante Jovetic, que embocó el primer balón que tocaba; y el segundo por medio de Iborra, en una acción en la que Nacho anduvo algo dormido. Los sevillanos se animaron otra vez (el entrañable pueblo andaluz necesita pocas palmas para bailar), pero seguían a dos goles de la clasificación y apenas quedaban 20′. Se echaron al monte, claro, y dejaron atrás huecos que fueron decisivos. Casemiro se plantaba solo ante el portero cuando le empujaron por detrás. El penalty lo marcó Sergio Ramos “a lo panenka”, y la única esperanza que quedó en Sevilla fue la de Triana. Ni siquiera si sacásemos a Coentrao podrían eliminarlos. Y Cherychev no estaba en el banco…

Sólo quedaba al Sevilla un consuelo: ganarle al Madrid. Nadie lo ha conseguido en esta temporada, y los andaluces estuvieron cerca de hacerlo, quizá tanto como en la Supercopa. Pero en el 93′, otra vez, llegó un gol de nuestro equipo. Y fue un golazo, que comenzó con una pared de tacón entre Marcelo y Benzema y terminó con  el francés culminando un slalom increíble. Y es que en estos tiempos la frase del himno del Sevilla “dicen que nunca se rinde” debería sustituir eso de “cuando pierde da la mano”.


Real Madrid 3 – Sevilla 0. Así se estrena una escarapela

enero 7, 2017
La tijera del Modric. Hubiera sido demasiado...

La tijera del Modric. Hubiera sido demasiado…

1 NAVAS

2 CARVAJAL       6 NACHO      5 VARANE     12 MARCELO

14 CASEMIRO

20 ASENSIO      19 MODRIC     8 KROOS    10 JAMES

21 MORATA

22 ISCO X 20

23 DANILO X 10

18 MARIANO X 21

Dado que era el primer partido del año 2017, el Madrid lucía por primera vez en el pecho la escarapela que le acredita como campeón del mundo de clubes. En 2015 también tuvimos el honor de lucirla, y la estrenamos en un bolo infame en Dubai, perdiendo contra el Milán. Esta vez, el escudo no ha podido tener mejor estreno. Victoria en casa ante el equipo de moda de la liga. Con superioridad. Mandando. Dominando. Templando. Rematando faena.

Zidane salió con un XI en el que sorprendían las ausencias de Benzema y, algo menos, la de Isco. El mister francés daba bola a James, del que lo último que sabíamos es que “no aseguraba su continuidad en el club”. El colombiano ha salido esta noche altamente reforzado del coliseo de La Castellana, con dos goles en su haber y varias ovaciones en la buchaca, producto sobre todo de lances en los que se tiró al suelo a rebañar un balón. Y es que en el Bernabéu se premia la entrega por encima de la clase. Y cuando van juntas, no digamos.

Pero la explicación del buen partido del Madrid no se explica sólo con el partido de James, sino más bien con la ausencia de los 3 delanteros a los que nos obliga la BBC. Cuando quitas uno de arriba, da igual quien sea, y sale un centrocampista más, el equipo gana empaque y domina los partidos. Si además los cuatro del medio se afanan en defender y suben la presión hacia, casi, el área rival, es muy difícil superarnos.

Fijaos en el primer gol. Es un golazo de James, producto de su magnífica pierna zurda que coloca con precisión el balón junto al poste izquierdo de Rico; pero viene precedido de un robo de balón extraordinario de Casemiro  en la zona de tres cuartos. Fuerza y precisión. Garra y clase.

Pronto llegó el segundo, en un cabezazo de Varane tras un corner que sacó Kroos. Hay que ver, la cantidad de goles que marcamos a balón parado cuando el alemán es quien lo saca. Con el 2-0 el Sevilla se vio obligado a estirarse porque la eliminatoria empezaba a parecer decidida. Hubo un penaltito de Carvajal a Iborra, a quien su corpachón le alejó de la posibilidad de que fuese sancionado el penalty. Quizá también fue la fisonomía de Modric la que hizo que, en una jugada parecida, el trencilla sí que pitase la pena máxima. Mariano le empujó y el croata se despeñó. James marcó el penalty con la frialdad de los buenos de veras.

Acababa así un gran primer tiempo, en el que la mejor jugada no llevó premio. Fue un remate de tijera de Modric se lamió el poste antes de irse fuera. Si llega a entrar, creo que el partido se hubiese detenido y el pequeño gran croata hubiese tenido que dar una vuelta al Bernabéu, como los toreros buenos.

En el segundo tiempo no pasó casi nada. Zidane movió algo el banco y nos sirvió para comprobar que Isco esperaba ser titular, pues salió mohino; y que Mariano no se si es mejor o peor que Morata, pero ambos representan a la perfección las máscaras del teatro clásico: la comedia y el drama. El madrileño se atormenta si no marca y el badalonés/dominicano/lo que sea parece El Cordobés cuando debutó: enfermería o puerta grande es su divisa.


Gol de Asensio al Sevilla. 9 de agosto de 2016

diciembre 28, 2016

Del mismo partido que el gol de ayer es este otro, anotado por Marco Asensio. Curiosamente, el mallorquín no tenía asignado dorsal fijo en la camiseta, y lleva el 28 a la espalda cuando anota este golazo, que abrió el marcador del primer título de la temporada

 

 


Gol de Carvajal al Sevilla. 9 de agosto de 2016

diciembre 27, 2016

Estábamos en la playa de Isla Canela, rodeados de sevillistas, cuando Dani Carvajal enganchó el balón en el 119′ y consiguió el gol que nos daba la SuperCopa de Europa. Cómo lo gritamos…


Sevilla 3 – Real Madrid 2. Goteras.

noviembre 9, 2015

Parecía sólido, pero el edificio estaba agrietado. El Madrid no soportó las ausencias de Navas, sobre todo, y Marcelo en defensa. No fue buena idea sacar a Pepe tras la lesión en un partido exigente (su defensa con la mirada a Llorente en el tercer gol es vergonzosa). Ronaldo sigue desaparecido, Bale, que sale por decreto, no mejora a Jesé. Kroos, si fuese canterano, ya hubiese vuelto al Castilla. Con tantas grietas, es normal que haya goteras. Es normal que entre agua. Es normal la inundación.

No obstante, tampoco tenemos que volvernos locos. El equipo no funciona desde hace tiempo. Las victorias conseguidas eran tan casuales como lo hubiese sido ganar ayer. Con 0-0, Nacho pudo abrir el marcador pero su disparo se estrelló en el poste. Justo antes del tercer gol de Llorente, Rico hizo una parada milagrosa a cabezazo de Casemiro, que hubiese sido el empate. Lo malo es que, cuando nos pusimos 3-1, todos bajaron los brazos. Cada uno hacía la guerra por su cuenta, especialmente Bale y Ronaldo. Con estos dos en la delantera, el resto del equipo tienen que ser solidarios hasta el extremo.

Pero el problema es otro mayor: el presidente ficha jugadores sin contar con el entrenador, y éste tiene que alinear a los “mediáticos”. Bale jugará seguro contra el Barça. Jesé no tiene ninguna posibilidad. Lucas Vázquez no digamos. Aquí no juega quien está bien, sino que hay clases sociales. Y con este axioma, podremos ganar o perder, pero nunca habrá un proyecto sensato.