Real Madrid 4 – Real Sociedad 1. Cuatro volantes.

febrero 1, 2015

Karim el grande.

Hoy visitó el Bernabéu uno de los equipos a los que más cariño tengo, junto con el Real Betis y el Celta de Vigo (el Madrid está fuera de concurso). Venían los blanquiazules con un XI entrañable en el que habitaban Canales y Granero, no hace mucho miembros de nuestro equipo. Enfrente, Ancelotti pudo salir con el esquema que más le gusta: 4-4-2. Se da la paradoja de que necesitamos la ausencia de uno de los tres de arriba para poder sacar un equipo más equilibrado. La ausencia de Ronaldo por sanción dio paso a Illarra en el XI, colocado junto a Kroos como medio centro. En las alas, Isco y James. Cuatro peloteros en el centro del campo garantizan dominio del partido.

Y el caso es que el partido empezó loco como siete cabras. Se adelantó la Real Sociedad en el primer minuto, marcando a la salida de un corner. Otra vez comenzábamos perdiendo cuando casi no se había sentado la gente en la grada, como ante el Córdoba o en Copa ante el Atleti. Pero la respuesta apenas tardó dos minutos: Marcelo centra desde su banda y James remata de cabeza a la escuadra derecha de Rulli. Fue un remate muy de CR, sin levantar los pies del suelo y dando fuerza al balón con cuello y tronco. 1-1 en el minuto 3.

En la jugada siguiente, casi marcan precisamente entre Granero y Canales: el balón salió a pocos centímetros del palo de Casillas. Fue la última ocasión de la Real, y eso que aún faltaban 75 minutos. El Madrid se puso a combinar en el centro. Insisto: cuatro peloteros todos con buen pie te permiten un control total. Comenzaron a llegar ocasiones: Benzemá tuvo una clara, Bale robó una a James… y corría la media hora cuando Benzemá chutó con potencia, Rulli se la quitó de encima pero la pelota cayó en la pierna derecha de Ramos, ese defensa con alma de delantero, que marcó con la derecha. Como siempre, su celebración estuvo llena de confeti y alaracas. Cada vez que marca un gol, Ramos se vuelve un poquito peor defensa. Pese a ponernos en ventaja, el Madrid siguió intentando marcar más goles. Isco, antes del descanso, hizo un par de verónicas de ésas que justifican el precio de la entrada.

Al poco de la reanudación llegó el 3-1 que sentenciaba el partido. Lo marcó Benzemá culminando una jugada más que brillante con Gareth Bale. Cuando el galés hace caso a su dorsal y juega como extremo izquierda, se vuelve un jugador temible. Y aún faltaba el mejor gol de la tarde: Isco cede a Benzemá en el borde del área grande y el francés inventa una rosca perfecta: fuerte y precisa, la pelota circula por un raíl imaginario y desemboca en la escuadra izquierda. Golazo, golazo, golazo. El Bernabéu coreó el nombre de Benzemá, un supercrack con el que se ha tenido la paciencia que no hubo con otros.

Hubo tiempo para ver un rato en acción a Khedira, en una maniobra inexplicable de Ancelloti pues el alemán termina contrato, ha renunciado a renovar por el Madrid y su compromiso con el club es parecido al del ministro Wert con la educación pública. Debería ser la última opción para jugar. También salieron un rato Jesé y Chicharito Hernández. El mexicano corrió junto a Bale pero el galés quiso buscar el gol que le redimiese de la ocasión que quitó a James, pero nuestra gacela británica falló el mano a mano. Habrá necios que digan que hoy jugó mal por esas dos jugadas. Para mí Bale hizo un partidazo. Como todo el equipo.

Y muchas gracias, Alberto y Bea, por dejarme vuestras entradas para que mis hijos viesen el partido. 🙂

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