Real Madrid 2 – FC Barcelona 0. La mayor humillación.

agosto 17, 2017

El gesto de Kovacic ante el gol de Asensio

 

1 NAVAS

2 CARVAJAL      4 RAMOS    5 VARANE     12 MARCELO

10 MODRIC        23 KOVACIC       8 KROOS

17 VAZQUEZ       9 BENZEMA      20 ASENSIO

  • 14 CASEMIRO X 23
  • 15 THEO X 20
  • 24 CEBALLOS X 8

Siempre he pensado que la mayor humillación posible en deporte es vencer sin dar la sensación de esforzarte a tope, mucho más que machacar al rival. El Real Madrid dio al Barcelona anoche un meneo de los que hacen época, y lo hizo sin que Ronaldo, Bale ni Isco jugasen ningún minuto. Se permitió incluso enseñar en el segundo tiempo a los nuevos fichajes: Theo y Ceballos, porque el título ya estaba sentenciado. Habrá quien piense que perdimos anoche una ocasión única para establecer un marcador legendario. Seguro que el Barça lo hubiese hecho así, nos lo ha demostrado en otras ocasiones. Ellos tienen que aplastar al Madrid si pueden hacerlo porque para somos su archienemigo. El Madrid anoche optó por el ninguneo. Trató al Barça como a un equipo del montón, uno de tantos que vienen por Chamartín y nos parecen tan inferiores. El Madrid anoche le dijo al Barça que para nosotros son unos cualquiera.

Frente a un Barcelona acobardado que dispuso tres centrales – parecían más preocupados de evitar la goleada que de intentar remontar la Supercopa – , el Madrid salió en tromba. Zidane sorprendió con un XI en el que se volvía al 4-3-3, pero con las alas ocupadas por Asensio y Lucas, con lo que las ayudas defensivas al centro del campo estaban garantizadas. La implicación era total, y en el minuto 4 Asensio acomodó el cuerpo ante un despeje de Umtiti y con una folha seca colocó el balón en la portería de Ter Stegen.  El mallorquín tiene la zurda que envidió Maradona.  Ni Mbappe ni Dembelé, ni ningún otro joven jugador parece tener más proyección que nuesto 20.

El dominio siguió todo el primer tiempo, en el que Benzema fue uno de los destacados. El francés tiene días desesperantes, pero cuando es el delantero de referencia y no juegan a los lados Cristiano ni Bale, juega mejor. Ayer incluso se aplicó en defensa. Suyo fue el segundo gol, marcado tras un control orientado que rompió la cadera de Umtiti. Antes de eso, Vázquez astilló el palo derecho de la portería azulgrana. El Madrid dominó la primera parte, en la que no hubo noticias del equipo culé. Apenas un par de acercamientos al área de Keylor Navas que no parecían peligrosos. Durante los primeros 45′ hubo momentos en los que el equipo blanco bailó a los azulgranas de manera sonrojante. Jugábamos al primer toque, a veces de tacón. La cumbre fue un sombrero que ejecutó Modric. Preciso, plástico, fue un perfecto estreno del dorsal 10 en la espalda blanca del croata.

El segundo tiempo prácticamente sobró. El Madrid levantó el pie, porque el título ya estaba en la buchaca y no era cuestión de arriesgar en un partido del 15 de agosto. El Barcelona tiró de orgullo y Messi aprovechó un despiste de la defensa blanca para hacer su única jugada de la noche. Cuando parecía inevitable el gol, el balón pegó en el larguero. El Madrid pareció algo desordenado en el segundo tiempo así que salió Casemiro a poner paz. Salió también Theo, que pareció un tanto Pirelli – potencia sin control -. Surcó con potencia la banda izquierda pero al llegar a la línea de fondo golpeó el balón con tanto ímpetu que salían chuts en lugar de pases. Y salió también Ceballos, que en un par de jugadas dejó asomar el duende andaluz que lleva en las piernas.

Ójala le vaya bien a este equipo. Ójala que los jóvenes no se lesionen, que tengan suerte en sus carreras. Porque hemos juntado un equipo fantástico, con centrocampistas de toque que son la envidia de Europa. Este Madrid conserva el ansia de ganar que habita en nuestro ADN, pero además da gusto verlo jugar. Porque además del torneo, anoche le quitamos al Barcelona el fútbol y el balón. Les quitamos hasta el título de eterno rival, pues les tratamos como a unos cualquiera.

Hasta la posesión les ganamos.

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FC Barcelona 1 – Real Madrid 3. Ganando con todo en contra.

agosto 13, 2017

1 NAVAS

2 CARVAJAL       5 VARANE      4 RAMOS      12 MARCELO

14 CASEMIRO

23 KOVACIC              8 KROOS

22 ISCO

9 BENZEMA      11 BALE

  • 7 RONALDO X 9
  • 20 ASENSIO X 23
  • 17 VÁZQUEZ X 11

No puedo empezar sin reiterar mi odio al fútbol moderno, ése que nos hace salir vestidos de color turquesa en el Camp Nou. Adidas tiene que vender camisetas y no duda en pisotear la historia para conseguirlo. El uniforme de nuestro equipo fue la única mala noticia de la noche.

Desde que el FC Barcelona nos ganó en el Bernabéu, el Madrid ha jugado todos sus partidos usando el 4-4-2. Desde entonces dominamos los partidos como quien lava, incluso sin una de las vigas maestras, que es Modric. Hoy no fue una excepción. Con Isco dando verónicas desde el principio, Kroos y Kovacic mandando a los lados y Casemiro como medio centro el partido nos sirvió para comprobar el cambio de rumbo que ha habido en el fútbol español. Los mejores centrocampistas  ahora juegan en el Madrid; hace unos años era en el Barcelona.

El primer tiempo fue un partido clásico de verano: pocos riesgos y alguna entrada a destiempo. El árbitro se puso a sacar tarjetas, demostrando que el partido le venía grande como a mí una camiseta de Pau Gasol. Apenas hubo ocasiones antes del descanso. El Madrid defendía bien y atacaba con Bale y Benzema, lo que hace difícil que del marcador se muevan las gafas.

En el minuto 50 llegó el primer gol, que abrió el baile. Isco abre para Marcelo y éste centra al área. Gerard Piqué, sensible ante la falta de gol de nuestros delanteros, decidió hacer él su trabajo. Un autogol de Piqué es un orgasmo para la afición merengue.

El FC Barcelona se vio con la necesidad de estirarse para buscar el empate, y ahora sí que el partido se pareció a algunos clásicos recientes: el Madrid esperaba atrás con orden y aprovechaba sus contraataques. En uno de ellos Bezema ganó la línea de fondo y lanzó el pase de la muerte a Carvajal, que chutó desde cerca pero Jordi Alba impidió el gol que ya se cantaba. Hubiese sido un puñal en el corazón culé, como lo hubiera sido otro gol que marcó Ronaldo en fuera de juego. Pero no llegó el 0-2 sino el 1-1. Lo marcó Messi al convertir un penalty que decretó el colegiado tras caer en la trampa que hizo Luis Suárez, que se tiró en el área de manera indecente. Yo pensé que el árbitro iba a sancionar con amarilla el teatro del urguayo (un jugador que hasta tres veces ha mordido a un rival, y ahí sigue). Su caída fue tan escandalosa como la que hizo ante el PSG el día de la inútil remontada. La gente lo va conociendo; este árbitro no.

A esas alturas ya se habían movido los banquillos. El Madrid sacó a Cristiano y a Asensio, a la postre goleadores. Quizá la mayor diferencia entre los equipos sea la profundidad de ambos banquillos. Corría el minuto 80 cuando Cristiano Ronaldo recibió un pase en profundidad de Isco, miró la portería un segundo y marcó un golazo. Lo celebró quitándose la camiseta, como otras veces, lo que le hizo ver una tarjeta amarilla. La norma es absurda, pero más absurdo es que un futbolista se autoamoneste de esta forma. Un par de minutos después, Ronaldo encaraba al portero forcejeando con Umtiti. El defensa empuja al portugués y éste cae dentro del área. Era penalti claro, y si lo comparas con el de Suárez ni te cuento; pero no, esta vez el trencilla decidió amonestar por segunda vez a Ronaldo por “intentar engañarle”. La noche del colegiado estaba siendo de película de terror. Corría el minuto 84, y el Madrid tenía que afrontar en inferioridad numérica lo que quedaba de partido. Sería difícil aguantar, pensé…

Pero justo en el 90’ apareció la joya. Marco Asensio enganchó un balón a la carrera, miró la portería rival y colocó el esférico en la escuadra derecha de Ter Stegen. El mallorquín es un prodigio. Es inexplicable que no sea titular por delante de Bale o Benzema, o que andemos locos por Mbappe o cosas así. Dejaos de fichajes y dar balones a Asensio, a Isco, a Lucas Vázquez y a Ceballos. Ellos son el futuro. Y son buenísimos.

Ganar en el Nou Camp 1-3 no es habitual, pero hacerlo con todo en contra tiene muchísimo mérito. El Barcelona tiene que venir al Bernabéu a jugar la vuelta el miércoles, pero seguro que les gustaría no tener que hacerlo. Tal y como andan las cosas por ahí arriba, no descartemos que renuncien a jugar la vuelta, como hicieron contra el Atleti en las semifinales de Copa de 2000.


Real Madrid 2 – Manchester United 1. Chupito dulce.

agosto 11, 2017

1 NAVAS

2 CARVAJAL           4 RAMOS         5 VARANE            12 MARCELO

14 CASEMIRO

10 MODRIC                                 8 KROOS

22 ISCO

9 BENZEMA         11 BALE

  • 20 ASENSIO X 22
  • 17 VÁZQUEZ X 11
  • 7 RONALDO X 9

Curioso título éste que abre la temporada en Europa, pues desde que a principios de este siglo empezaron a ir a la Champions League cuatro y hasta cinco equipos de las más potentes ligas, la Europa League es una competición menor, lo que hace que enfrentar a los dos campeones de Europa sea algo así como si el Campeón de Primera División y el de Segunda se enfrentasen. No sé si es una copa o un chupito.

Claro que esta vez y por azares de la vida el representante de dicho torneo menor era el Man United, uno de los equipos con más fama en Europa. No tengo claro a qué se debe dicha fama, porque lleva varios años a la deriva de capa caída. Sigue gastándose inexplicables millonadas en jugadores que no parecen merecerlo como Pogba o Lukaku, y ahora están en manos del inefable Mourinho, técnico especialista en anular el talento del equipo rival … aunque de paso anule el propio.

El Madrid salió con el equipo que ganó la Copa de Europa en Cardiff, con Bale en lugar del tardidamente reincorporado Ronaldo. La noticia de continuar con el 4 4 2 es estupenda para nuestro equipo, pues el centro del campo en rombo hace que dominemos los partidos mucho más que cuando juegan tres delanteros. Nuestos cuatro centrocampistas, por cierto, costaron en total menos que Paul Pogba, larguirucho mediocampista de los Red Devils que pasó por el partido sin que nadie lo advirtiese. Tan importantes son nuestros centrocampistas que los dos goles fueron obra de Casemiro y de Isco, vértices superior e inferior del rombo en la medular. Los dos casos son impresionantes:

  • Casemiro costó 5 MM, llegó al Castilla y debutó ante el Betis cuando Mou nos entrenaba. De los últimos cuatro años ha estado tres en el Madrid, y las tres veces hemos levantado la Champions – el año que no fue así Casemiro jugaba cedido en el FC Porto – . Sigue mejorando en sus prestaciones y al montón de balones que cada partido roba empieza a sumar una notable aportación ofensiva. Ya marcó el curso pasado en San Mamés, ante el Nápoles o ante la Juve en la final de Cardiff y esta vez abrió el marcador, poco después de estrellar un cabezazo en el larguero. Su figura me recuerda cada día a Mauro Silva, fenomenal medio centro brasileño del Superdépor.
  • Isco llegó del Málaga por 27 MM, con el Golden Foot bajo el brazo. Como todos los artistas que juegan de enganche en nuestro equipo, pronto estuvo bajo sospecha de los defensores del sudor y la furia ¡¡cuánto daño!! Cuando Isco se pone a jugar al fútbol en su posición más aprovechable no hay quién se le resista. Si juega de volante penará corriendo de un sitio a otro, si juega como media punta hará cosas como la pared que hizo con Bale en el segundo gol. Velázquez, Martín Vázquez, Guti u Özil sonríen cada vez que el malagueño pisa el balón, conscientes de que es otro eslabón en la cadena.

Con 2-0 el partido estaba controlado, y Bale pudo sentenciar con una clarísima ocasión, pero estampó el balón en el larguero. Luego Benzema tuvo otra ocasión, pero se enredó y tampoco marcó. La delantera parece la línea más floja del equipo, pues con Morata, James e incluso Mariano hemos perdido demasiada dinamita. Benzema nunca será un 9 al uso, lo que no es un problema cuando Ronaldo está al lado; pero se echan de menos sus goles. De todas formas, al francés, que ya pasa de la treintena, lo doy por amortizado. Y Bale, siendo un portento físico, está sin confianza. El galés lleva cuatro años con nosotros y cada año aporta un poco menos que el anterior. Si a eso le sumamos la cruz de sus contínuas lesiones, no puede ser nuestro jugador franquicia. No creo que nadie llorara demasiado si cualquiera de los dos saliera de la plantilla para que llegase un delantero de primer nivel.

Acortó distancias el Manchester y durante los últimos 20 minutos el conjunto inglés se agarró a su físico para intentar empatar. Como cantaba Siniestro Total, es gente de mucho músculo y poco cerebro. Pudieron empatar con un tiro de Rushford que desvió Navas con el talón, pero hubiese sido injusto. El Madrid, además de los dos tiros al palo citados, tuvo una ocasión clarísima de Asensio tras una gran jugada de Vázquez, pero De Gea sacó una buena mano, igual que antes a Kroos.

El partido acabó con victoria del Madrid. No sé si copa o chupito, pero da gustito ganarla. Sabe dulce. Y da mucho más gusto ver que el entrenador gruñón que protesta en el descanso a los árbitros es el del equipo rival. Al menos esta vez, a diferencia de la última Supercopa que perdió, no metió a nadie el dedo en el ojo.

 

 


Juventus 1 – Real Madrid 4. También en Cardiff, 90 minuti son molto longos

junio 4, 2017

Ramos levanta la orejona. Otra vez.

1 NAVAS

2 CARVAJAL        5 VARANE         4 RAMOS       12 MARCELO

14 CASEMIRO

19 MODRIC                8 KROOS

22 ISCO

7 RONALDO          9 BENZEMA

 

  • 11 BALE X 9
  • 20 ASENSIO X 22
  • 21 MORATA X 8

Por azares de la vida, ayer estuve antes del partido en el bar donde pasaba las horas muertas en mi adolescencia. Un bar de barrio, típico refugio del madridismo de provincias donde se veían los partidos los sábados por la noche. En una época iba a diario, ahora voy cuatro o cinco veces al año. Ayer me entró un poco de superstición, y pensé que nos daría suerte tomarme ahí un café con mi amigo del alma. Después de comer, no había más clientes que él y yo; y nos pusimos a analizar el partido con el dueño del bar, que nos ha visto crecer. Él y yo, acordamos que el Madrid ganaría por lógica: tenía mejores jugadores. Jugamos al eso de “cuántos de la Juve serían titulares en el Madrid y viceversa” y nos salía demasiada diferencia. Ahora que todo ha terminado, me gusta pensar que la final cayó de nuestro lado por haber pasado un rato ayer en el pasado.

La Juve salió más enchufada que el Madrid, que recibió tres disparos en contra en los seis primeros minutos, cada uno más peligroso. La idea de la Juve era bastante primaria: balones cruzados de Bonucci buscando la cabeza de Mandžukic. También Dybala, con trazas de un Messi en miniatura, parecía llevar peligro cuando recibía. Pero cuando los medios del Madrid combinaban, el partido era morado. El ataque del Madrid avanzaba como una mancha de aceite, lenta pero inevitable, y en una contra llegó el primer gol, fruto de una pared entre Ronaldo y Carvajal que el luso embocó en la portería. Qué importante es adelantarse en las finales, pensé. Era el minuto 20.

A la Juve el gol en contra le espoleó. Sabía que tenía que empatar cuanto antes porque cada minuto en inferioridad pesaría como una losa en su moral. “Hay que aguantar 10′ por encima en el marcador” – dije en alto. No lo conseguimos. En el 27 Bonucci volvió a cruzar el balón, Higuaín toca y Mandžukic, de espaldas a la portería, saca una vaselina prácticamente imparable. El empate era volver a empezar; pero sentó bien a los blaquinegros conseguirlo, que hasta el final del primer tiempo parecieron mandar sobre el verde galés. Tenía mala pinta la final entonces: habíamos tirado menos a puerta y parecíamos menos peligrosos; aunque las sensaciones son subjetivas y el marcador era 1-1.

Vaya usted a saber qué pasó en la caseta en el descanso. Qué dijo Zidane, o qué dijo algún jugador. Si hubo un grito clave, una sentencia rotunda, una arenga que despertase a los jugadores. El caso es que el Madrid salió de la caseta con la firme convicción de ganar la final. De buscar la victoria con toda la carne en el asador; de salir al ataque con la premisa de no hacer prisioneros. Y así fue. La Juventus aguantó sólo el primer asalto, pero como dijo aquel día Juanito, 90 minutos contra el Madrid avanzan muy despacio. El equipo despertó: Isco  empezó a ser protagonista, Marcelo creció minuto a minuto. Casemiro y Kroos paraban cualquier ataque, con Ramos apagando los pequeños fuegos sueltos. EL balón empezó a rodar más deprisa y la Juve comenzó a encogerse ante un rival tan superior. Los goles eran cuestión de tiempo. Casemiro rompió el empate con un chut desde fuera del área, menos limpio que el que marcó al Nápoles pero más valioso, si cabe. Quedaba media hora, pero dos minutos después Ronaldo marcó el tercero, un gol que corona a Modric como el mejor interior de esta época. Con 3-1 la Juve notó que no tenía nada que hacer, que volvería a perder una final. El partido se le hizo eterno a los italianos, mientras que la Banda de Zidane disfrutaba como perros con dos colas. Sólo hubo un tiro de los de Turín, en un remate cruzado de Sandro que salió lamiendo el palo. Pero a esas alturas los que nos relamíamos éramos los madridistas, que jugando en superioridad numérica los últimos 10′, ya nos sentimos campeones. Como si fuese un guiño al futuro, llegó el cuarto gol, obra de Marco Asensio. El mallorquín marcó el primer gol del año en agosto ante el Sevilla, abriendo el marcador en la Supercopa de Europa, y anoche marcó el último de la temporada, el que redondeaba la duodécima Copa de Europa, sexta en color.

Esta copa encumbra a Zidane y a Ronaldo, pero sobre todo al bloque en general. Estamos ante una hazaña superlativa: haber sido los primeros en repetir triunfo desde hace casi treinta años.


33 veces campeones

mayo 21, 2017

EQUIPO. Con mayúsculas.

1 NAVAS

23 DANILO      4 RAMOS        5 VARANE       12 MARCELO

14 CASEMIRO

19 MODRIC                          8 KROOS

22 ISCO

7 RONALDO           9 BENZEMA

  • 16 KOVACIC X 14
  • 10 JAMES X 22
  • 21 MORATA X 9

Cuando acabó el clásico del Benabéu con aquel gol de Messi que recortaba en 3 puntos nuestra ventaja sobre el Barcelona, faltan 18 puntos por disputarse. El Madrid, al que le bastaban 16 de los 18 puntos, no ha perdonado ninguno: Ha ganado esos 18 puntos, teniendo además que jugar dos durísimos partidos de semifinal de Champions contra el Atleti. Esta liga la hemos ganado gracias a la buena forma con la que ha llegado el equipo a la recta final, especialmente Ronaldo, autor de 12 goles en los últimos 9 partidos. La gestión de Zidane de la plantilla ha sido lo más destacado de este campeonato. Nunca 20 jugadores superaron 1000 minutos de juego.

Aunque los fantasmas del Heliodoro ulularán para siempre en lo más recóndito de nuestro interior, es evidente que somos mejores que hace 25 años. Ahora el Madrid es muy fiable, y en el minuto 2 ya se había encendido la conexión Isco – Ronaldo y el 0-1 subió al marcador. Como sólo perdíamos el título con la derrota, harían falta ahora dos goles del Málaga para fastidiarnos la tarde. De repente, el viento soplaba en nuestra popa. Paralelamente, desde Barcelona llegaban noticias de los goles del Eibar, que servían para tranquilizarnos por mucho que a la postre el Barcelona sumase sus tres puntos. El colchón durante el primer tiempo era suficientemente grande como para limitarnos a defender con tranquilidad e intentar marcar algún otro gol en una contra. Pudo llegar alguno, sobre todo en claras ocasiones de Benzema y Ronaldo; pero al descanso llegamos con 0-1.

Al poco de la reanudación llegó el 0-2. Llegó de corner – hay que ver, la de goles que hemos marcado a balón parado en esta liga – . Ramos tuvo en remate franco y tras un rebote marcó Benzema, que quizá estaba ligeramente adelantado. Esta posición irregular será la tabla de salvación de los mediocres para explicar nuestra victoria. Faltaba algo más de media hora, y la liga ya estaba en el bote. Tanto que Zidane quitó a Isco para que en su casa le aplaudiesen como merece. Que tomen nota en el Pizjuán de cómo hay que recordar a un canterano que decidió salir a otro equipo con más aspiraciones y además dejó un pastizal en caja.

El Málaga no dejó de intentar marcar, acabando así con los rumores de pasteleo que lanzaron los mediocres. Es infame dudar de unos profesionales, tanto de los jugadores como de Michel. Un tío con tantos años en el Real Madrid no puede saber hacer otra cosa que salir a ganar. Si no metió gol fue porque Navas ha hecho un final de año sublime, tanto que dan ganas de dar un martillazo al fax para que vuelva a truncar su traspaso.  Poco antes de las 10 de la noche el árbitro decretó el final y el Madrid, cinco años después, volvia a ser campeón de liga. Van 33, un 41 % de las disputadas. Últimamente el Barcelona ha ganado más, sí. También Luis Fonsi suena estos días más que The Beatles. Hay modas y hay leyendas.


Bayern Munich 1 – Real Madrid 2. El infierno ya no quema

abril 13, 2017

Ronaldo. Balón de Oro.

1 NAVAS

2 CARVAJAL         6 NACHO        4 RAMOS       12 MARCELO

14 CASEMIRO        8 KROOS

11 BALE                   19 MODRIC           7 RONALDO

9 BENZEMA

20 ASENSIO X 11

10 JAMES X 9

16 KOVACIC X 19

A las 20:30 todos hubiésemos firmado un resultado como el que al final se produjo. Y a las 21:14, cuando el Bayern dominaba por 1-0 y el árbitro se había inventado un penalty contra el Madrid, el 1-2 final era una quimera. No en vano, y pese a que el penalty no entró, en el descanso se pagaba la victoria del Madrid 15 a 1. Pero cuando el partido acabó y pese a la victoria, nos quedamos con un regusto amargo por la sensación de que en la última media hora la eliminatoria pudo quedar sentenciada . Como contra el Atleti, la sensación que me queda es que si los porteros estuviesen cambiados, el partido hubiese acabado 0-5.

Salió bien el Madrid – con los XI de siempre salvo inevitables bajas – , aguantando el arreón inicial de los muniqueses y teniendo además la primera ocasión clara del partido. Centro de Kroos y Benzema remata contra el suelo. Neuer lo roza con las uñas y luego da en el larguero. Era un duelo igualado, pero fue el Bayern quien se adelantó. Fue en uno de los infinitos corners que concedimos durante el primer tiempo. Vidal remató con violencia de cabeza anticipándose a Nacho y batiendo a Navas. En una noche de jugadores top, a Nacho o a Navas se les ve el cartón. Lo del defensa es comprensible, pues no deja de ser el cuarto central de la plantilla que tiene que jugar hoy por las lesiones. Pero no es de recibo que el portero del Madrid no esté entre los 10 mejores de Europa. Es el único puesto en el que pasa. Navas no aguanta comparación alguna con Neuer, De Gea, Courtois u Oblak.

El gol en contra nos sentó como un tequila en ayunas. El Bayern creció y el Madrid menguó. Lo fiábamos todo a cazar una contra. Y en el último minuto del primer tiempo se produjo el primer punto de inflexión de la noche. El árbitro decretó penalty contra el Madrid después de que el balón diese en el hombro de Carvajal – sanción increíble, pues el de Leganés retiraba el brazo – . y Vidal se disponía a marcar su segundo gol de la noche. Con 2-0 al descanso, el partido sería un Everest. Pero el chileno lanzó el balón fuera y durante el descanso el Madrid pensó que el rival no era para tanto, que el otrora infierno de Munich era ahora una hoguera que apenas quemaba y decidió lanzarse a por ellos en el segundo tiempo. Atrás quedaron las noches en que ir a este campo era como ir al dentista. Ahora es casi como visitar Zorrilla.

Ronaldo se colocó como 9 nada más reanudarse el partido y un minuto después ya había marcado a pase de Carvajal. Un gol en campo contrario es un potosí en estas eliminatorias. El 1-1 lo firmaríamos todos, pero el Madrid era mejor que el rival. Llegaba más veces y sólo una soberbia actuación de Neuer unido a la crisis de gol de nuestra delantera nos impedía ir ganando. Pero apareció Ronaldo otra vez, y en tres minutos hizo que el mismo central, Martínez, le hiciese sendas faltas merecedoras de amarilla. Ahí estuvo el segundo punto de inflesión: media hora por delante y el Madrid jugaría con uno más todo ese rato. Una eternidad. Salió Asensio por el improductivo Bale y el mallorquín, otra vez, puso de manifiesto que si le dejan marcará una época en el equipo. Apareció por las dos bandas y no tardó en asistir a Ronaldo para que anotase el 1-2. El Bayern estaba encerrado y Neuer se multiplicaba, pero no supimos reflejar en el marcador nuestra superioridad en el campo. Salió James, premio inmerecido al ingrato colombiano, que no aportó nada como casi siempre que sale. Mientras, Modric aguantaba en el campo jugándose la vuelta si veía una amarilla. El Madrid apretaba, pero no ahogaba. Llegó en el descuento un gol de Ramos, que celebré como si ya estuviésemos en semis durante un minuto largo. Al rato me enteré que el gol había sido anulado y me quedé frío.

Queda la vuelta en el Bernabéu, sí. Nunca sabemos lo que puede pasar; pero seamos realistas: nuestra eliminación es altamente improbable. La última vez que quedamos fuera ganando la ida a domicilio fue en 1994 ante el Odense, con Luis Enrique como capitán.


Real Madrid 1 – Atlético de Madrid 1. Nos fuimos del partido antes de tiempo

abril 9, 2017

Por ahí entró el empate…

1 NAVAS

2 CARVAJAL      3 PEPE     4 RAMOS     12 MARCELO

14 CASEMIRO

19 MODRIC         8 KROOS

11 BALE          9 BENZEMA     7 RONALDO

6 NACHO X 3

22 ISCO X 8

17 VÁZQUEZ X 11

Da mucha rabia haber perdido dos puntos en esta jornada. Porque el Atleti apenas hizo nada para sacar un empate del Bernabéu. Sólo envidó al final, cuando Simeone estuvo todo lo brillante con los cambios como torpe estuvo Zidane. En los últimos minutos incluso susurré “firmo el empate“, porque ví más cerca el 1-2 que el 2-1. Pero visto en perspectiva, mi conclusión es que si los porteros ayer están cambiados, el partido acaba 3-0; y si además cambias a Griezzman por Benzema o Ronaldo, entonces acaba 5-0.

Durante el primer tiempo, el Madrid tuvo el balón y las ocasiones. Hasta 3 paradas de gran mérito hizo Oblak, a la que hay que sumar un despeje de Savic sobre la linea de gol con la cabeza ante un tiro de Ronaldo que era gol o gol. Navas sólo tuvo que estirarse una vez, después de que Ramos diese a Griezzman una de las asistencias de la tarde y el francés rematase desde lejos. Con 0-0 al descanso, pensé que si marcaba el Madrid lo más difícil estaría hecho.

En el segundo tiempo la cosa empezó igual. Volvió a salvar Oblak un vicegol tras tiro de Benzema a bocajarro, y en la siguiente jugada marcó el Madrid. A balón parado, como tantas veces. Y otra vez fue un defensa quien marcó, porque nuestra delantera en algún lugar perdió si mítica pegada. Fue Pepe quien cabeceó un balón que cayó llovido que entró junto al palo izquierdo. El Bernabéu se supo ganador, y lo que es peor, el equipo también. Dispuso Bale de un golpe franco que podía haber sido la puntilla, pero el galés, inoperante toda la tarde, lo estrelló en la barrera.

Faltaban 20′ cuando el Madrid hizo el primer cambio, obligado. Pepe se lesionó y Nacho salió en su lugar. Simeone propuso a Correa de delantero y metió a Thomas en la medular. Desborde y músculo. Al Madrid le sobraba un delantero y le faltaba un centrocampista. Un doble cambio ahí, con Isco y Kovacic por Modric – hay que ver qué mal anda el croata, tantas veces nuestra viga maestra – y Benzema hubiese sido definitivo. Pero Zidane quitó a Kroos para dar entrada al malagueño y la cosa salió mal. El Atleti creció, el Madrid menguó y en el minuto 85 Correa da un gran pase a Griezzman que marca con la izquierda. Seguramente Oblak hubiese sacado ese balón.

Los cinco últimos minutos fuimos una pena. No llegamos ni una vez al área rival. El equipo estaba cansado y perplejo por lo poco que necesitó el Atleti para puntuar y lo mal que había estado nuestro entrenador con los cambios. La tarde se puso plomiza y gris… hasta que por la noche desde la patria chica de Isco y de Juanito nos llegaron estupendas noticias. El Málaga de Michel ganaba al Barça y nuestro puntito se volvía un puntazo.

Nos faltan 9 partidos de liga. Con 22 puntos (7 victorias y 1 empate) seremos campeones. Ahí está el reto.