SC Napoli 1 – Real Madrid 3. Dos martillazos del capitán

marzo 7, 2017

Ramos (1,83 m) salta sobre Albiol (1,90) y se saca la cabeza

1 NAVAS

2 CARVAJAL      3 PEPE      4 RAMOS     12 MARCELO

14 CASEMIRO

19 MODRIC       8 KROOS

11 BALE      9 BENZEMA     7 RONALDO

  • 17 VÁZQUEZ X 11
  • 21 MORATA X 9
  • 22 ISCO X 19

 

Con dos martillazos ejecutados por la cabeza de Sergio Ramos en sendos corners botados por Toni Kroos, el Madrid arregló una eliminatoria que tenía mala pinta, sobre todo desde que los italianos se adelantaron en el marcador en el 24′. El capitán sigue engordando su leyenda y haciendo oposiciones para sentarse en la mesa de Pirri, Camacho, Sanchís o Hierro.

Defensas.

Capitanes.

Eternos.

El primer tiempo nuestro equipo estuvo a merced de los italianos, que presionaban muy arriba. Llegaban al balcón de nuestro área casi sin esfuerzo alguno, mientras que a nosotros nos costaba un potosí salir con el balón jugado, especialmente durante los primeros 20 minutos. Eso sí, en un fogonazo remató Ronaldo al palo tras driblar a Pepe Reina. Una pena, porque un gol nuestro enfriaría San Paolo. Poco después llegó el gol de Martens, en una jugada en la que nuestros centrales anduvieron lentísimos en la cobertura. Navas, igual que todo el curso, no evitó el gol. El tiro es muy difícil, sí; pero hace un año el tico sacaba tiros así y ahora no.

El gol en contra fue como un nubarrón que se oscurecía sobre nuestras cabezas. La presencia de la BBC sobre el césped nos condiciona demasiado: nuestro centro del campo las pasa canutas. Hace un tiempo los tres delanteros compensaban la situación con su pegada, pero ahora ya no marcan gol cada vez que llegan. Para compensar, nuestro poste derecho también besó el balón en el 39′. Con 1-0 llegamos al descanso, la camisa no llegaba al cuerpo.

Al poco de la reanudación, llegaron los dos goles que acabaron con la eliminatoria. Ramos se llevará, con razón, las portadas y los laureles, pero quiero destacar lo importante que es tener un jugador que bote el balón parado como Toni Kroos. Botó los dos saques de esquina de forma magistral.

Con 1-2 al Napoli le entró la depresión y el Madrid controló el partido. No hubo ni un tiro a puerta de los italianos, y los cambios nos vinieron bien para refrescar el equipo. Cuando agonizaba el partido, Morata marcó el tercero para que el resultado de los dos partidos fuese el mismo. 3-1 y 1-3. Que pase el siguiente.

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Sevilla FC 3 – Real Madrid 3. Dicen que nunca se rinde

enero 13, 2017
Solo ante el peligro

Solo ante el peligro

1 CASILLA

23 DANILO       4 RAMOS      6 NACHO     12 MARCELO

8 KROOS     14 CASEMIRO

17 VAZQUEZ                   20 ASENSIO

18 MARIANO      21 MORATA

16 KOVACIC X 18

2 CARVAJAL X 17

9 BENZEMA X 21

La resistencia a la derrota es el rasgo que mejor define al Madrid cuando está bien. Incluso en noches como esta, en la que daba un poco igual perder debido a la magra renta conseguida en el partido de ida (3-0), Benzema se encargó de empatar el partido en el minuto 93. Se mantiene así la racha de partidos sin perder que comenzó en abril del año pasado tras la negra noche de Wolksburgo. Desde entonces hemos jugado bien, mal y regular. Hemos ganado y hemos empatado. Pero no hemos perdido.

La eliminatoria estaba prácticamente decidida antes de empezar este choque. Así lo entendieron los dos técnicos, cuyas peladas cabezas idearon sendos XI de cartón piedra, con notables ausencias. Que el domingo se vuelvan a enfrentar ambos equipos en liga también les ayudó a esta decisión.

El Sevilla salió en tromba, sí, pero su delantera era más de brocha gorda que de pincel. Sus llegadas eran abortadas por Casilla sin serias dificultades. No contaba nuestro portero con que el mayor peligro era la presencia de Danilo en su defensa. Corría el minuto 9 cuando el lateral brasileño consiguió un autogol propio del mítico Predag Spasic. Menos mal que Zidane no sacó también a Coentrao, pues los dos laterales suplentes son quienes más bajan el nivel ahora mismo cuando descansan Carvajal o Marcelo. El gol dio esperanzas a los sevillistas, pero yo pensé que que si conseguíamos empatar antes del 2-0, dichas esperanzas desaparecerían como lágrimas en la lluvia. El primer tiempo acabó con un gran tiro de Kroos que hubiese sido decisivo si llega a entrar, pero se fue por un palmo.

Nada más arrancar el segundo tiempo, Asensio cazó un rechace de Casilla al borde de nuestro área y el mallorquín miró la portería contraria como un preso la puerta abierta de la prisión. Corrió hacia ella durante 80 metros en una carrera que recordó la de Bale con Bartra, aunque en esta ocasión nuestro jugador permaneció en los límites del campo. Se plantó ante el portero y le batió por bajo. 1-1 y el fuego ahora eran cenizas.

El gol relajó al Madrid más de la cuenta y el Sevilla consiguió dos tantos más, el primero del debutante Jovetic, que embocó el primer balón que tocaba; y el segundo por medio de Iborra, en una acción en la que Nacho anduvo algo dormido. Los sevillanos se animaron otra vez (el entrañable pueblo andaluz necesita pocas palmas para bailar), pero seguían a dos goles de la clasificación y apenas quedaban 20′. Se echaron al monte, claro, y dejaron atrás huecos que fueron decisivos. Casemiro se plantaba solo ante el portero cuando le empujaron por detrás. El penalty lo marcó Sergio Ramos “a lo panenka”, y la única esperanza que quedó en Sevilla fue la de Triana. Ni siquiera si sacásemos a Coentrao podrían eliminarlos. Y Cherychev no estaba en el banco…

Sólo quedaba al Sevilla un consuelo: ganarle al Madrid. Nadie lo ha conseguido en esta temporada, y los andaluces estuvieron cerca de hacerlo, quizá tanto como en la Supercopa. Pero en el 93′, otra vez, llegó un gol de nuestro equipo. Y fue un golazo, que comenzó con una pared de tacón entre Marcelo y Benzema y terminó con  el francés culminando un slalom increíble. Y es que en estos tiempos la frase del himno del Sevilla “dicen que nunca se rinde” debería sustituir eso de “cuando pierde da la mano”.


Real Madrid 3 – Deportivo 2. Pues a mí así no me gusta

diciembre 12, 2016
Ramos, arreglando su destrozo

Ramos, arreglando su destrozo

1 NAVAS

23 DANILO       3 PEPE       4 RAMOS      6 NACHO

14 CASEMIRO   8 KROOS

20 ASENSIO          22 ISCO        10 JAMES

21 MORATA

17 VAZQUEZ X20

18 MARIANO X 22

12 MARCELO X 23

El gol de Sergio Ramos en el descuento provocó una explosión de euforia tal que deja sepultado lo que de verdad ocurrió el sábado en el Bernabéu. Zidane afrontó un partido de liga con un equipo lleno de suplentes, y aunque los focos estaban en las ausencias de la delantera, cuando ví la alineación lo que más me alarmó fueron los laterales: Carvajal y Marcelo no pueden descansar a la vez, pues dejamos el equipo cojo de las dos piernas. Más aún cuando en el centro del campo hay jugadores que parecen del PSOE, por su querencia a virar hacia el centro. Isco, Asensio y James se apelotonaban en la media punta y formaban un atasco morrocotudo, mientras las bandas andaban desiertas. El Madrid tenía el dominio, sí, pero apenas hubo ocasiones en todo el primer tiempo. La más clara fue de James, que falló un mano a mano clarísimo. Digo de las nuestras, claro, porque el Dépor pudo adelantarse en un remate al palo que no acabó dentro de milagro. El 0-0 del descanso era justo.

A los 10 minutos de la reanudación, Morata marcó un gran gol desde lejos. A mí Morata me parece un cruce entre Julio Salinas y Portillo, es decir, un inútil. De vez en cuando meterá gol, claro, porque si juegas en el Madrid y rondas con frecuencia la zona atacante al final alguno entra, pero es descabellado compararlo con los delanteros que históricamente hemos tenido. El caso es que nos pusimos por delante y lo más difícil parecía hecho. Sacó entonces Garitano a Joselu, canterano que debutó con Mourinho y al no tener un padre poderoso, como le pasa a Morata, tuvo que buscarse las alubias fuera de casa. Volvió con sed de venganza, como todos los que lo hacen, y cinco minutos después nos habia metido dos goles, el primero de ellos por la escuadra.

Joselu estuvo muy bien, sí, pero ambos goles vinieron por fallos groseros de nuestros jugadores. El primero de Casemiro, impropio en un jugador que no suele arriesgar. Aprenderá con este fallo que el medio centro, cuando falla, mete al equipo en un lío gordísimo. Recuerdo a Illarra en Dortmund, donde acabó su futuro en el Madrid, o a Lass Diarrá el día del 2-6 ante el Barça cometiendo errores que costaron gol. Y el segundo vino precedido de un fallo de Ramos en la entrega, que nuestro capitán completó con una mala transición defensiva. Si no provocase estos goles en contra, los que marca al final no harían tanta falta.

Quedaban 20′ y el Madrid perdía 1-2. Entonces Zidane decidió quitar a Isco del campo – era el mejor de los enganches, pero siempre quita al malagueño – y sacar a Mariano, producto de Valdebebas que parece un espontáneo de los que saltaban a las plazas de toros en la España de los 60. Ahí me pareció imposible sacar algo de este partido, cuya gestión estaba siendo nefasta. Había que arreglarlo y para ello dispuso dos delanteros centros y dos carrileros que centrasen al área, es decir, solución del siglo XX. Pero sonaron los tambores de la Castellana y el Bernabéu se convirtió en la olla a presión que tanto gusta en la grada. Tras un buen centro de Vázquez marcó Mariano con el hombro pese a que él quería hacerlo con la cabeza. Vale igual. Siguió el asedio con remates de Morata y de Ramos y en el 90’24” se produjo un corner a favor del Madrid. Kroos se disponía a sacarlo mientras en el área había una tangana alrededor del portero del Dépor, que yacía en el suelo como si le hubiesen matado tras chocar con el poste. Tras el corner, llegó el gol de Ramos y el delirio de la afición, que está encantada de que su equipo le regale estas emociones. De paso, un resultado así nos permite ver como vomitan bilis quienes no nos quieren bien, que se ven con permiso incluso para la infamia, como el entrenador deportivista que sugirió que el árbitro hubiese dado todo el alargue necesario para que marcásemos… olvidando que su equipo tuvo un corner a favor en el 95′

El caso es que seguimos líderes con  seis puntos de ventaja. Pero a mí no me gusta ganar así. Yo prefiero cuando el rival no tiene ninguna opción, cuando se ve dominado de principio a fin. Y además,  las noches épicas han de guardarse para rivales de mayor entidad.


FC Barcelona 1 – Real Madrid 1. Mejores primero y peores después. Iguales al final.

diciembre 3, 2016

Cabezazo de Ramos al final. Un clásico

1 NAVAS

2 CARVAJAL      5 VARANE     4 RAMOS     12 MARCELO

19 MODRIC       16 KOVACIC

17 VÁZQUEZ         22 ISCO       7 RONALDO

9 BENZEMA

14 CASEMIRO X 22

20 ASENSIO X 9

18 MARIANO X 16

Visitamos el Camp Nou y nos recibió un rival más tieso que la mojama. Poco queda actualmente de aquel equipo que te ganaba y no te dejaba tener el balón. Durante todo el primer tiempo el Madrid dominó de cabo a rabo el partido, y solo el azar hizo que no nos fuésemos ganando al descanso. El azar y la ceguera del árbitro en el minuto 3 ante un penalty evidente de Mascherano a Vázquez. Hace siete días en el mismo minuto el mismo jugador fue objeto de otro penalty aún más claro, en el Bernabéu ante el Sporting, y no hubo ningún reparo en pitarlo. Lo digo por las declaraciones de Raúl González durante la retransmisión, en las que afirmaba que “era muy pronto para pitar penalty”. No se que más dijo, a partir de ahí cambié la señal de audio. Sí que ví más veces a Mascherano hacer penalties de forma impune. Cosas que pasan.

Modric gobernó el primer tiempo, con Isco apareciendo poco a poco y Kovacic multiplicándose. Del Barça, ni rastro. Pero tras el descanso y tras una falta evitable de Varane a Neymar llegó el primer gol, en un cabezazo de Suárez. El Madrid defendió ese balón parado como si fuésemos juveniles: no en vano la pareja de baila del goleador era Vázquez, quizá el más bajito de los 11 madridistas. Algo hay en el gol también en el debe de Navas: un balón al área pequeña ha de ser del portero. Pudo haber orsay en el remate, pero no justifica lo mal que ahí estuvimos.

El gol dio alas a los culés y puso plomo en nuestras piernas. Y entonces Luis Enrique envidó con Iniesta, a quien Messi debería darle alguno de los balones de oro que guarda en su garaje. El de Albacete quitó a Modric el bastón de mando y se puso a controlar el partido. El Madrid sufría, y Zidane nos recordó que hizo novillos cuando en el curso de entrenador enseñaban cómo se hacen los cambios. Quitó a nuestro Iniesta, Isco. Es cierto que el malagueño tenía una amarilla, pero su cambio por Casemiro fue dificil de entender. Sobre todo porque el brasileño, tan colosal otras tardes, se mostró fuera de cacho, torpe, impreciso. El segundo del Barça volaba entonces sobre el nido del cuco. Neymar falló lo infallable y Messi perdonó cuando no suele hacerlo. A todo ésto, ZZ había dado carrete a Asensio, que se mostró más verde que el campo, por el intranscendente Benzema y finalmente salió Mariano por Kovacic. En el banco, James se ponía pálido al comprobar cual es su escalafón actual en la plantilla.

Merece la pena hablar de la salida de Mariano. Es un delantero de la cantera, el riempo dirá si es tan bueno como Butragueño, Alfonso o Raúl (antes de comentarista insensato fue delantero), o quizá sea tan inútil como Morales, Portillo o Soldado. Pero sale y se come el balón, el césped y al cuco del reloj si hace falta. Su actitud contrasta con la de Benzema como lo haría un cura en una fábrica de harina.

Llegamos a los minutos finales perdiendo por un gol, pero el Barça nos dejó vivos. Y no puedes dejar vivo al Madrid, menos aún cuando Sergio Ramos está sobre el césped. Como otras veces, apareció cuando el partido agonizaba para rematar un remate de Modric a la red de Ter Stegen. El gol fue un puñal en el ánimo culé: les deja a seis puntos del Madrid cuando se veían ya a tres y tampoco ellos han conseguido ganar a un equipo que no pierde en liga desde febrero. Tras ser mejores al principio y peores después, al final fuimos iguales.


Real Madrid 1 – Villarreal 1. Con lo que eso duele

septiembre 21, 2016

13 CASILLA

23 DANILO      4 RAMOS     5 VARANE    12 MARCELO

8 KROOS

16 KOVACIC            10 JAMES

11 BALE      9 RONALDO      7 BENZEMA

2 CARVAJAL X 12

17 VÁZQUEZ X 11

21 MORATA X 9

 

Claro que no hubo suerte esta noche. Por ocasiones, el Madrid pudo llevarse el partido de sobre. Pero cuando cometes un error impropio de profesionales, es más difícil tener suerte. Cuando no ganas, te acuerdas de los que faltaron: Pepe está mejor que Varane; Casemiro no tiene sustituto y Modric es la viga maestra. Además el Villarreal ya nos empató hace un par de años, con aquel gol de Vietto. Demasiadas nubes para que fuese una buena noche.

El partido transcurrió tranquilo durante el primer tiempo. El Madrid llegaba más, pero sin claridad, y el Villarreal sólo se estiró alguna vez, pero de forma tímida; casi de puntillas. Pero en el minuto 40′ se produjo un efecto mariposa con condiciones devastadoras para nuestro equipo: Marcelo puso cara de haber pisado una mierda, pues se había lesionado. El brasileño se va  – en lugar de sentarse en el suelo – y somos tan capullos que no paramos el juego para hacer el cambio, es decir, decidimos jugar en inferioridad unos minutos. Con un jugador menos, Varane se decide a hacer una rulotte de las que puedes hacer en el área contraria, pero nunca en la tuya. Pierde el balón y la jugada deriva en un tiro lejano que Sergio Ramos detiene con la mano. Igual que hace tres días, sólo que esta vez sí le vio el árbitro. El camero lleva 15 penalties provocados en liga. Para que os hagáis una idea del record que tiene el artista: es el jugador en activo que más penas máximas ha cometido. El siguiente, Amorebieta, lleva 6. A todo ésto, Carvajal, a quien la lesión de Marcelo le debió pillar en pijama, acababa de entrar al campo tras atarse las botas. Moría el primer tiempo cuando Bruno marcó el penalty a lo panenka. 0-1 y a remar, que es lo que más gusta aquí. Yo debía andar mohino, porque pensé que la última vez que no ganamos aquí – contra el Atleti – faltaba Casemiro y Danilo era lateral izquierdo.

Quizá sin el gol del Villarreal el Madrid no hubiese salido en el segundo tiempo de la forma que lo hizo. La corneta tocó a rebato y el el 47′ Ramos marcó el empate. Los goles que meta nunca le harán mejor defensa, que es su oficio. Con casi todo el segundo tiempo por jugarse, el empate parecía cosa de tiempo. El Madrid remató 22 veces, pero el gol no llegó, probablemente porque ningún miembro de la BBC anda en un buen momento de forma. El que peor estuvo fue Ronaldo, pero fue el único que acabó el partido. Zidane decidió que era mejor hacer cambios naturales: Vazquez a la derecha y Morata de delantero centro. Los canteranos dieron otro aire, y el Madrid mereció el gol. Se sucedieron los corners, se rondó algún penalty, Asenjo hizo alguna parada de mérito… Pero al final volaron dos puntos del Bernabéu. Con lo que eso duele


Real Madrid 5 – Osasuna 2. Sin pasar de la tercera marcha

septiembre 11, 2016
Luka Modric. El amo del Bernabéu

Luka Modric. El amo del Bernabéu

13 CASILLA

23 DANILO       3 PEPE   4 RAMOS      6 NACHO

8 KROOS

16 KOVACIC       19 MODRIC

11 BALE       21 MORATA      7 RONALDO

9 BENZEMA X 7

20 ASENSIO X 19

17 VÁZQUEZ X 11

 

Pincha aquí para ver los goles del partido.

Cuando en el minuto 60 el Madrid ganaba por 5 a 0, pensé que este era un partido que hemos visto en el Bernabéu muchas veces. El rival se muestra abrumado desde el principio ante la altura de las tribunas del que rodean el césped y apenas ofrece resistencia. La circunstancia hoy se agravó cuando el Madrid marcó el primer gol en el minuto 6. Cierto es que cuando el partido avanza a veces el rival se estira, pero a menos que sea muy certero en las ocasiones de gol, una o dos, que disfrute, el final será el previsto.

Fue Ronaldo, que se estrenaba este año, quien abrió el marcador a pase de Bale. Ni el 7 ni el 11 parecieron esforzarse en la jugada que dio lugar al tanto. Casi no nos había dado tiempo a advertir los cambios en el XI: los dos laterales y el medio centro; casi nada. Danilo jugó bien, aunque Carvajal tiene bastantes méritos acumulados como para preocuparse por su titularidad. Al otro lado, Nacho nos recordó que puede ser un buen recambio, pero que su posición no es la de lateral. Y lo más grave fue comprobar, otra vez, que Kroos no puede ser medio centro. O sea que cuando Casemiro no esté y enfrente haya un rival de alta exigencia. No era el caso ayer; los rojillos eran blandos como flan casero.

Controlamos el primer tiempo con un Modric imperial. Osasuna remató al larguero, sí; pero fue la única vez que se acercó. Cuando acababa la primera parte anotó Danilo con un tiro desde dentro del área (41′) y justo antes de ir a la caseta Ramos cabeceó a la red un corner botado por Kroos. 3-0 al descanso y la sensación de no haber pasado de la tercera marcha.

Al volver tras el descanso la cosa siguió más o menos igual. Osasuna se había rendido y Zidane se puso a dar descanso a algunos titulares, pensando en que el miércoles empieza la  Champions. Marcó Pepe, otra vez de corner, aprovechando las manos blandas del portero navarro y Modric redondeó la manita con un tiro lejano que entró pegado al palo izquierdo. Con el partido decidido, Osasuna encontró el premio del gol; seguramente por la relajación defensiva del Madrid. Marcaron los navarros dos goles que pudieron ser tres, pues ambos Kiko Casilla paró un penalty. En el otro área, Benzemá tuvo dos tiros al palo. Finalmente, el resultado quedó algo maquillado, pero a ningún aficionado blanco eso le importó.


FC Barcelona 1 – Real Madrid 2. El Madrid de toda la vida

abril 2, 2016

NAVAS

CARVAJAL    PEPE    RAMOS   MARCELO

CASEMIRO

MODRIC                      KROOS

BALE             BENZEMA          RONALDO

JESÉ X BENZEMA

VAZQUEZ X BALE

    Los niños pequeños que hayáis visto el partido quizá estéis sorprendidos. El Real Madrid ha ganado en el Nou Camp, donde nadie lo hacía desde ni se sabe. El Madrid, que está fatal, ha ganado al Barça, que está muy bien. Además lo ha hecho superando una injusticia arbitral – gol mal anulado a Bale – pero sin volverse loco ante ella. Lo ha hecho buscando la victoria incluso en inferioridad numérica tras la expulsión de Ramos. Pues no os sorpendáis, ésto ha sido así muchas veces. Después de quince meses sin dar casi señales de vida, el Real Madrid de toda la vida ha vuelto. Éste es el equipo del que yo me hice de pequeño. El de la resistencia  a la derrota. El que busca la victoria de forma casi insensata. En el Nou Camp hoy se homenajeaba a Johan Cruyff, principal totem blaugrana que ha fallecido recientemente. Pero resulta que también hacía justo 24 años que fallecía Juan Gómez, Juanito. Así que nosotros también teníamos un homenaje pendiente.

   Es cierto que este partido no cambia casi nada; seguimos descolgados en liga – siete puntos nos separan del Barça, que la acabará ganando salvo hecatombe – pero la autoestima de nuestros jugadores seguro que sube tras esta victoria, y será importante de cara a la Copa de Europa. Esta noche ha quedado claro que si estamos concentrados, si somos solidarios y si tenemos un pelín de suerte, nadie es superior a nosotros.

   Los dos equipos parecieron jugar con el freno de mano echado, especialmente la primera parte. El Madrid esperaba al Barça con la defensa adelantada y la delantera en el centro del campo, todos muy juntitos. Los culés eran más parabrisas que nunca: el balón iba de izquierda a derecha pero no había ocasiones de gol. Sólo hubo una muy clara, que marró Suárez. Hubo también una jugada polémica: Ramos, que ya tenía amarilla – algún día la va a ver en el sorteo de campos – entró a Messi en el límite del área. Yo creo que toca balón, pero igual es penalty y segunda amarilla. Después de varias repeticiones no lo tengo claro, y entiendo que el árbitro tampoco. Es una jugada dudosa, y ante la duda no hay que pitar, dicen. El Nou Camp se pobló de pañuelos tras la jugada, reacción a todas luces exagerada… O quizá es que están acostumbrados a que en caso de duda los favorecidos sean ellos.

   En los primeros 45′ el Madrid se acercó muy poquito a ver a Bravo. Un tirito de Bale y un corner embarullado en el que Ramos pateó los riñones de Rakitic  fueron nuestras aproximaciones más claras. Me sorprendió, eso sí, una jugada que se repitió un par de veces: Bale sacando de banda comos si fuese un talonador de rubgy sacando una touch. 91 millones me parecen poco dinero por este jabato, que tantas cosas hace.

    Al poco de la reanudación marcó el Barça. Ramos regalaba alegremente un corner tras otro y en el tercero seguido marcó Piqué, quizá el único peligro real en un saque de esquina. Es increíble que nos marque de corner un equipo lleno de gente tan bajita. Ya lo hizo Bartra en la final de Copa. Pensé que el gol nos sentaría fatal, y que el Barça se llevaría el partido. Pero se nos apareció Marcelo. Como dice mi amigo, quizá el único madridista que ahora mismo es el mejor del mundo en su puesto. Recorrió el campo de izquierda a derecha en un slalom maravilloso que acabó en los pies de Bale. El galés centrá y Karim Benzemá marca de chilena. Tras un primer tiempo espantoso, el galo marcó la primera que tuvo.

    Fue el 1-1 el que sentó mal al Barça, que sólo pudo marcar de ahí al final con una genialidad de Messi, que desbarató un no menos genial Navas. Quedaba un cuarto de hora y entonces el Madrid se desencadenó. Marcó Bale un gol legalísimo pero el árbitro lo anuló, vaya usted a saber por qué. Si llega a ser al Barça al que le anulan un gol así, más que pañuelos sacan sábanas. Después Ronaldo estampó un tiro en el larguero… los teníamos ahí. Pero Ramos, que buscaba constantemente la segunda amarilla, por fin la vio en el 33′. El de Camas tiene IQ negativo. A veces creo que si tuviese una neurona menos se cagaría al correr, como los caballos. 21 expulsiones lleva el angelito con la camiseta del Madrid. Va a dejar un record el día que se vaya que ríete tú del de las seis Copas de Europa de Gento.

    Quedaban 10′ y estabamos uno menos. En el campo del líder. Zidane ahí estuvo grande: no sacó otro central, dejó a los jugadores en el campo. Y éstos fueron a buscar la victoria, porque llevan puesta la camiseta blanca de las 32 ligas y las 10 Copas de Europa. Jesé, que aprendió éso en sus años en la Ciudad Deportiva, cogió el balón y miró la portería rival como el preso miraría la puerta abierta de la cárcel. El balón llegó a Ronaldo, que después de una noche en la que nos dejó ver que anda ya crepuscular, tuvo la sangre fría suficiente para parar con el pecho y batir a Bravo por bajo. El FC Barcelona, que anda viviendo la mejor época de su historia, cayó a la lona ante su rival más duro. Ése que le siempre le obligará a  seguir mejorando.