Real Celta 1 – Real Madrid 4. Como los huevos de Valderrama.

Ronaldo chuta para anotar el primero

1 NAVAS

23 DANILO            4 RAMOS        5 VARANE          12 MARCELO

14 CASEMIRO

19 MODRIC              8 KROOS

22 ISCO

7 RONALDO                     9 BENZEMA

  • 16 KOVACIC X 14
  • 20 ASENSIO X 22
  • 21 VÁZQUEZ X 7

Por fín se jugó el partido de Balaídos, que estaba programado para el 21 de febrero. Un cúmulo de circunstancias ha hecho que sea este el penúltimo partido de nuestro equipo. Ahora sólo nos queda uno, y con un empate en La Rosaleda seremos campeones de liga. Para estar en esta situación hemos tenido que ganar esta noche a un Celta que, si bien llevaba cinco derrotas seguidas en liga, hoy se ha mostrado como un buen equipo, con toque aseado y buena presión al contario. Pero el Madrid estuvo serio y, sobre todo, tuvo pegada arriba. Los dos primeros tiros de ROnaldo fueron dos goles. Contra eso no hay quien pueda.

Otra vez el 4-4-2 que tantas satisfacciones nos ha dado, con Isco luciendo en el enganche y Benzema bajando al centro del campo a crear superioridad numérica en la medular. Precisamente Isco fue quien comenzó la jugada en los dos primeros goles. El segundo, al poco de la reanudación, pareció desactivar al Celta. El partido quedó visto para sentencia cuando Aspas, el mejor jugador de los celestes, vio la segunda tarjeta amarilla cuando el árbitro interpretó que simuló un penalty. El trencilla estuvo peor que cualquier jugador del Madrid o del Celta, pero nuestro equipo no merece que nadie diga que hemos ganado por el árbitro. Nada más lejos. Hemos ganado porque somos mejores.

Curiosamente, la expulsión de Aspas encendió al Celta, a quien nunca el partido le pareció intrascendente, y consiguió acortar distancias. Eran uno menos, sí, pero dio tiempo a que el 1-2 generase un poco de tensión. Menos mal que Benzema vio puerta después de tanto tiempo, y de nuevo colocó los dos goles de diferencia en el electrónico. Ahí si que acabó todo, y el gol de Kroos fue testimonial. Tras la derrota en el clásico, el Madrid ha cazado todos los puntos posibles. Sólo falta uno, que hay que conseguir – siempre que el Barcelona gane al Eibar –  ante el Málaga entrenado por uno de nuestros mitos. Podemos decir que el Real Madrid está ahora como los huevos de Valderrama aquella vez: en manos de Michel.

 

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