Eibar SD 0 – Real Madrid 2. Poco que ganar, todo que perder

noviembre 29, 2015

El Real Madrid tenía esta tarde en Ipurúa un partido durísimo. Seguro que algún mentecato piensa que debido a la diferencia de presupuestos el partido no debería ni jugarse, pues la victoria del Real Madrid era segura. En tal caso, no se jugaría ningún partido: simplemente se haría una resta. Se enfrentaban tercero contra quinto en casa de este último, y además el Madrid llegaba con el 75% de su defensa ausente: Ramos, Varane y Marcelo estaban de baja. En este campo sólo el Atleti había conseguido ganar como visitante. Para colmo, salíamos al campo a la hora de la siesta del domingo con el Barça a 9 puntos y el Atleti a 5. No sumar 3 sería un drama de proporciones bíblicas.

Para ganar el partido Benítez decidió salir con Danilo de lateral izquierdo, lo que nos hace pensar que Arbeloa va a jugar este año lo mismo que Chendo. Además salió sin Casemiro y con Kroos escoltado porlos croatas Modric y Kovacic. El alemán es un zombie deambulando por el campo desde el mes de septiembre, pero sigue apareciendo en el XI inicial con frecuencia. James hacía de enganche mientras Ronaldo habitaba en el área y “Caballo Loco” Bale corría como pollo sin cabeza, que diría aquel compatriota que nos entrenó,  por todo el frente de ataque.

Curiosamente y pese a salir con un centro del campo de peloteros, el Madrid no dominaba el juego. El primer tiempo fue de dominio alterno, si bien la mejor ocasión la dispuso Ronaldo: un mano a mano servido en bandeja por James, pero el portugués anda regañado con el gol. Quizá nos acostumbró mal; pues tardaremos mucho tiempo en volver a tener un jugador que garantice un gol por partido durante seis años; pero es evidente que no está en forma. También es evidente que su porcentaje de faltas marcadas es paupérrimo. Pero hay evidencias positivas: sigue siendo quien más remata; y cuando un delantero remata los goles acaban llegando. De igual forma, fue objeto de un par de penalties clamorosos, pero el trencilla no señaló ninguno. En cambio, una caida de Lucas Vázquez en el min. 80 mucho más difícil de ver sí que fue sancionada con pena máxima. ¿Hay otro rasero para el 7 blanco? Parece que sí ¿Se lo ha ganado él, con sus contínuos aspavientos de chulo de barrio? Algo de eso hay. El caso es que Ronaldo transformó su penalty número 100. Marca el 86% de los que tira.

El 0-1 llegó en el mejor momento posible: cuando acababa el primer tiempo. Modric con el exterior de su pie colocó el balón en la cabeza de Bale, que marcó sacudiendo sus crines al aire. Hacía 11 partidos que el 11 blanco no embocaba un balón. Seguro que el gol le da confianza. Un minuto después, de hecho, anduvo cerca de marcar el segundo.

El segundo tiempo del Madrid fue mejor que el primero. Lucas Vazquez salió por James (el colombiano le gusta a Benitez menos que la verdura) y aportó defensa y ataque en el frente derecho. Luego se lesionó Carvajal y el gallego Vázquez se colocó de lateral derecho mientras salía Benzemá. Ay, Arbeloa, qué pena que Benitez te hiciese la cruz del gato después de visitar el Calderón.

 

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S. Donest 3 – Real Madrid 4. Son unos cachondos.

noviembre 25, 2015

El XI de hoy. Cuatro españoles y cuatro canteranos.

Después de jugar 75′ más o menos aseados, en los que no concedió ninguna ocasión de gol al tiempo que marcaba 4, el Madrid nos regaló un cuarto de hora propio de la galería del terror. Encajó 3 goles en un suspiro y nos recordó que no podemos fiarnos de este equipo.

El bajón del Madrid coincidió con la salida al campo de Kroos, paradigma de los males del equipo. El año pasado el alemán jugó una primera vuelta espectacular: nos frotábamos los ojos al ver que los 25 MM pagados por él eran calderilla al ver su rendimiento. Este año ese dinero nos parece una barbaridad, pues el teutón es The Walking Dead, un zombi que deambula por el campo. Un bulto sospechoso. También salió Benzemá por Bale, y el francés también desprende el aire mohino que ha emitido otras temporadas. Benzemá es un superclase, sí, pero cuando su melancolía le secuestra no hay nada que hacer.

Tras el varapalo del sábado ante el Barça. Benitez volvió al 4-4-2, condeciendo de nuevo a Casemiro el lugar de “medio tapón”. Nadie como el brasileño para ejercer de ancla. Cuando él juega ahí, los interiores pueden ser Kovacic y Modric, más livianos. Isco buscó el balón constantemente, y aunque tampoco está pletórico el malagueño sí que podemos concederle que nunca se esconde. Aunque la gran noticia fue que Bale se colocó en el costado izquierdo, y desde ahí fabricó dos goles para que Ronaldo los marcase. Había que poner una cuerda atada al poste de ese costado para que no pudiese alejarse mucho del carril del glorioso Gento. Ahí Bale puede ser muy dañino para el rival; en otro sitio puede serlo para nuestro equipo.

Ronaldo anotó dos goles y dio otro. No estuvo especialmente efectivo – de hecho, su segundo gol lo mete al segundo intento – pero para un jugador como él es importante marcar goles, saber que aparece en el acta. Pero el mejor gol fue de Carvajal: caño con la derecha y remate colocado con la izquierda a la escuadra contraria. Carvajal es el mejor lateral derecho del Madrid, pese a los 30MM que nos gastamos en Danilo, que está dormido partido tras partido.

En definitiva, nuestros jugadores nos han transmitido hoy que ganarán de vez en cuando algún partido pero que no pensemos en su fiabilidad. Este equipo es fiable como condón de ganchillo.


Real Madrid 0 – FC Barcelona 4. La multinacional.

noviembre 21, 2015

Lo peor que le podía pasar al Madrid era dejar de ser un club de fútbol. Ahora somos una multinacional, que cada vez genera más dinero. Por éso se fichan jugadores famosos, aunque no sean necesarios. Por éso llega Beckham, el segundo mejor interior derecho posible, pese a que en la plantilla esté el primero, Figo. Por éso llega Bale aunque juegue en el lugar del mejor jugador, Ronaldo, y del canterano más prometedor, Jesé. Por éso el empeño a finales de agosto era cambiar al portero y largar a Navas, quizá el que hasta ahora ha sido el jugador más decisivo del Madrid. Hasta que no se vaya Florentino seguiremos igual.

Tras un paréntesis en el que concedió a Mourinho mando en plaza – anda, que no había otro – , Florentino ha vuelto a buscar entrenadores / peleles que hagan lo que se les ordena. Como Pellegrini, Ancelotti era un buenazo, caía bien a todo el mundo, precisamente porque podían venderle a finales de agosto a Di María y a Alonso y no se enfadaba. Ahora ha llegado Benitez, amante del orden y del fútbol defensivo; pero que cuando escucha la voz de su amo hace lo mismo que Groucho Marx con respecto a sus principios: busca otros. Si Benitez tuviera vergüenza no hubiese aceptado que no le dejasen sacar hoy a Casemiro, su principal apuesta desde el principio de la temporada, o a Carvajal. Seguramente hubiese jugado también Lucas Vázquez. Con los tres ganamos en Vigo no hace mucho, porque en el campo había jugadores que obedecían y creían al entrenador, y que además miraban por el colectivo antes que por lo personal. Pero no, hoy han salido las primeras vedettes, los que hacen anuncios, los que conocen los chinos. Alguno de ellos en una asosmbrosa mala forma. Pero Benitez no se va a ir como sí hizo Camacho, porque en estos tiempos es mejor engordar la cuenta corriente que ser fiel a tus ideas. Ya que le ha tocado el Madrid en una rifa, no se va a ir corriendo.

La sensación esta noche ha sido parecida a la del 0-3 aquel con Ronaldinho de estrella. Aquella noche también fue al volver de un parón de selecciones, y también volvieron las estrellas a la alineación. En cambio, en el equipo rival el entrenador tiene suficiente libertad para que juegue Sergi Roberto en lugar de Messi. ¿Os imagináis algo así en el Madrid? No, ¿verdad?

Lo triste es que el Barça no necesitó su mejor versión para golear. Ganó sin esfuerzo, sobre todo porque el borde el área del Madrid hoy fue una peli de terror protagoniada por Varane, autor de unos de sus peores partidos; por Ramos, que si está mal del hombro mejor que no juegue, porque vaya partidos llega; y sobre todo porque la ausencia de Casemiro estaba cubierta por Kroos, The Walking Dead. Fue muy sencillo para el Barça marcar dos veces antes del descanso. En el 20′ había que haber sacado a Casemiro por Kroos, pero hay que tener valor para hacer éso. Y el zampabollos de Benitez adolece de esa cualidad.

En el Madrid sólo Marcelo y James se salvaban de la quema. Ambos fueron sustituídos, mientras Benzemá, Bale y Ronaldo completaron los 90′ pese a su lamentable partido. Después de que Iniesta, madridista de cuna, marcase el tercero, salió Isco. Me acordé de cuando Juande sacó a Guti en Anfield Road cuando ya perdíamos 4-0. Pero Isco salió y le echó más ganas que cualquiera de los que jugaban. Que pena que no haya sido titular. Encima, acabó expulsado por propinar una patada a Neymar cuando el partido agonizaba. La gente le aplaudió, quizá porque lo que demostraba el malagueño era que no le daba igual ganar o perder. No justifico la patada, pero sí el enfado que la provoca.

Estamos ahora a seis puntos del Barça y hay que ir al Camp Nou. Esto puede dar vueltas, sí; pero tiene pinta de que vamos a redondear una liga ganada en ocho temporadas. El peor registro desde 1953, año que llegó Di Stéfano a cambiar la historia. Florentino la va a cambiar en el sentido contrario.


Previa ante el Barça

noviembre 21, 2015

Quedan 90′ para que empiece el partido contra el Barça y el otro tanto para que estemos contentos o tristes. Tal y como llega, con el Barça tres puntos por delante, el Madrid está bastante más necesitado de la victoria que el rival. Una derrota hoy sería dramática, pues seis puntos de trecho con el partido del Nou Camp en el horizonte se antojan un Everest. Empatar sería dejar las cosas están, esto es, mal. Así que hay que ganar, sí o sí.

Quizá ésa sea nuestra mejor noticia: la necesidad de la victoria hará que Benitez se olvide de su cacareado “equilibrio” y deje que el equipo se desmelene, lo cual siempre es positivo con los jugadores que tenemos. Claro que, a ver qué XI sacamos. Que esa es otra

Yo hoy saldría con éstos y así los colocaría:

NAVAS

VARANE       RAMOS

CARVAJAL         CASEMIRO        MARCELO

MODRIC            JAMES              ISCO

BENZEMA     BALE

Carvajal creo que supera a Danilo. Marcelo en la otra banda debe ser un dolor de cabeza constante. Casemiro es fundamental como cinco tapón, y su presencia me permite jugar con interiores más livianos como Modric e Isco. James de enganche, pues en Sevilla demostró que puede jugar y Benzema y Bale en la delantera. El francés es el que más clase tiene y al galés lo veo un poco mejor que al portugués. En ningún caso deben jugar juntos.

Los sacrificados serían Kroos y Ronaldo. Ambos han hecho méritos en los últimos tiempos para apoyar sus posaderas en el banco. Banquillo que, por cierto, hoy nos dejaría margen de maniobra con estos dos, Jesé , Kovacic y Lucas Vázquez como variantes según el partido se desarrolle.

El centro del campo es una de las claves del partido. El Barça ya no es un equipo de centrocampistas como lo era en la mejor época de Guardiola, sino de delanteros. El año pasado nos los comimos en el Bernabéu con un centro del campo de cuatro. Bale estaba lesionado y salimos con Kroos – Modric – Isco y James. El Barça no tuvo opción.

Y la otra clave es la intensidad. El Madrid jugó media hora estupenda en el Calderón o en el Pizjuán; luego no ganó porque no pudo o no supo aguantar el ritmo. Contra el Barça habrá que jugar bien 90′. Si no, mal asunto.


Sevilla 3 – Real Madrid 2. Goteras.

noviembre 9, 2015

Parecía sólido, pero el edificio estaba agrietado. El Madrid no soportó las ausencias de Navas, sobre todo, y Marcelo en defensa. No fue buena idea sacar a Pepe tras la lesión en un partido exigente (su defensa con la mirada a Llorente en el tercer gol es vergonzosa). Ronaldo sigue desaparecido, Bale, que sale por decreto, no mejora a Jesé. Kroos, si fuese canterano, ya hubiese vuelto al Castilla. Con tantas grietas, es normal que haya goteras. Es normal que entre agua. Es normal la inundación.

No obstante, tampoco tenemos que volvernos locos. El equipo no funciona desde hace tiempo. Las victorias conseguidas eran tan casuales como lo hubiese sido ganar ayer. Con 0-0, Nacho pudo abrir el marcador pero su disparo se estrelló en el poste. Justo antes del tercer gol de Llorente, Rico hizo una parada milagrosa a cabezazo de Casemiro, que hubiese sido el empate. Lo malo es que, cuando nos pusimos 3-1, todos bajaron los brazos. Cada uno hacía la guerra por su cuenta, especialmente Bale y Ronaldo. Con estos dos en la delantera, el resto del equipo tienen que ser solidarios hasta el extremo.

Pero el problema es otro mayor: el presidente ficha jugadores sin contar con el entrenador, y éste tiene que alinear a los “mediáticos”. Bale jugará seguro contra el Barça. Jesé no tiene ninguna posibilidad. Lucas Vázquez no digamos. Aquí no juega quien está bien, sino que hay clases sociales. Y con este axioma, podremos ganar o perder, pero nunca habrá un proyecto sensato.

 

 


Real Madrid 1 – PSG 0. Decepcionantes.

noviembre 8, 2015

Tras 180 minutos de fútbol entre dos de los equipos más prestigiosos de Europa, sólo hemos visto un gol. Lo ha marcado el cuarto central del Madrid con su pierna mala mientras jugaba en una posición que no era la suya. Así de sorprendente, así de impredecible, es el fútbol. Ni Cavani, ni Ronaldo, ni Ibra ni Di María consiguieron hacer gol. Fue Nacho el único que embocó.

El Madrid estuvo gris. De las noches más grises que le recuerdo en el Bernabéu. Los parisinos dominaron la pelota todo el partido, y hasta dos veces estrellaron el balón en la madera de Navas. Los blancos añoraron a Benzemá y a James, sobre todo, y quien sabe si a Bale. Además, a los 30′ comenzamos a añorar también a Marcelo, que se retiró lesionado para dejar su lugar a Nacho, autor, como decíamos, del único gol de la noche en el primer balón que tocaba. Pero, lo que es peor, también echamos de menos a Ronaldo, intrascendente toda la noche. Ante semejante panorama, lo mejor era apretar los dientes y dar protagonismo a los encargados de la defensa. Varane, Ramos y Casemiro sostuvieron al equipo. Los parisinos no marcaron, pero demostraron ser un equipo peligrosísimo. Su mejor jugador fue Di María, grandioso pelotero… cuando tiene cuentas pendientes.


Real Madrid 3 – UD Las Palmas 1. Nos dejaron a medias.

noviembre 2, 2015

Al descanso del partido el electrónico ya señalaba el resultado final. El Madrid decidió resolver por la vía rápida el partido, y al minuto 3 ya iba ganando. Se preveía goleada, pero el equipo, quizá con la cabeza en el partido del martes próximo ante el PSG, decidió ahorrar esfuerzos en la segunda parte. Es razonable, sí, pero si pensamos en quienes pasan tiempo ahorrando para ir un día al fútbol y para ellos acudir al campo es algo extraordinario, seguro que se sentirán estafados.

El 75% de los partidos en el Bernabéu son como éste. El rival sale abrumado por el tamaño de las gradas y la magnitud del rival y comete errores de bulto en los primeros minutos. Los jugadores blancos normalmente huelen la sangre lanzan sus fauces a por ella. Jesé, Casemiro e Isco fabricaron el 1-0 en un suspiro. Es el primer gol del malagueño este año, cuyo valor en la grada blancas tiene gradiente negativo ahora mismo, así que le viene bien reivindicarse de cuándo en cuándo. El segundo gol tardó poco en llegar. Fue un clásico: Marcelo centra desde la izquierda y Ronaldo remata en plancha. Ya con 2-0 la cosa parecía resuelta. Olía a goleada, sobre todo porque cuando Las Palmas acortó distancias en un corner – primer gol encajado en el Bernabéu este curso, para desgracia del debutante Casilla – enseguida Jesé puso de nuevo tierra de por medio. El canario recuerda al fenomenal jugador que se lesionó en marzo de 2014, quizá el mayor talento salido de Valdebebas en el siglo XXI.

Todo ésto ocurrió en el primer tiempo. En el segundo, casi nada. Modric dejó su sitio a Lucas Vázquez y al final debutó Borja Mayoral, el delantero del Castilla. El Madrid acabó el partido con 6 españoles sobre el césped de los que 5 eran canteranos; a algunos les parecerá buena noticia. Yo no miro el carnet ni el pasado de mis jugadores: sólo que sean buenos y que jueguen con entusiasmo.