Carlo y el resultadismo

julio 9, 2015

Ni siquiera hice crónica de los dos últimos partidos de liga. El Madrid marcó 11 goles a Espanyol y Getafe que no sirvieron de nada, pues el Barça consiguió matemáticamente ganar la liga en la penúltima jornada. Ancelotti, después de conseguir en su año de debutante la Copa del Rey y la ansiada Copa de Europa, completaba una segunda temporada en la que no ha conseguido ninguno de los tres trofeos importantes. La Supercopa y el Mundialito quedaron demasiado lejos en el tiempo cuando la directiva pensaba si renovar al italiano o no. Así que nos quedamos sin el comedor de chicles de ceja levantada.

Una pena, porque Carlo es un buen tío, seguro. Entiende, como yo, que el entrenador debe ser más bien un compañero en un mismo barco, y no el capataz de la obra. El fútbol es de los futbolistas, más aún en equipos como el Madrid donde juegan los mejores del Mundo. Cuando tienes a Ronaldo, a Bale, a James, a Zidane, a Figo, a Ronaldo… lo mejor es dejarles hacer lo que quieran en la cancha y no tocarles las pelotas. Por eso en el Madrid nos fue bien con entrenadores bonachones mejor que con sargentos de hierro. Del Bosque y Ancelotti suman tres copas de Europa en cinco temporadas. Mourinho y Capello no ganaron ninguna en el mismo tiempo.

Pero claro, un sistema colaborativo hay que usarlo cuando cuentas con jugadores inteligentes, comprometidos con el club y que no antepondrían sus egos al triunfo colectivo. Cuando tienes en el vestuario capitanes como Iker y Ramos, corres el peligro de que se suban a las barbas si te pasas de bonachón. Igual hay gente que sí que necesita un capataz, porque si no luego no recuerda sus obligaciones. En ese caso, lo que es una pena es que los jugadores no hayan estado a la altura.

 

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