Bayern 0 – Real Madrid 4. 29 de abril de 2014

abril 29, 2014

Ramos. El fútbol siempre te concede oportunidad de venganza.


Hasta esta noche habíamos visitado el campo del Bayern de Munich 9 veces. El balance era de 8 derrotas y 1 empate, si fuese liga 1 punto de 27. Será por éso por lo que iluminados encargaron unas camisetas con la leyenda “Bestia Negra” en castellano para venderlas en la tienda oficial del equipo muniqués. Quizá sean esas camisetas lo único que arda esta noche en la capital de Baviera, dado que el infierno que pronosticó el presidente Rummenigge fue apagado al poco de empezar el partido.

Ancelotti introdujo un matiz en el XI inicial: colocando a Bale como centrocampista para conformar un clásico 4-4-2 con el que aguantar los ataques del Bayern. Además incidió en atacar desde el principio sabedor de que no era buena idea renunciar al ataque. Ya avisó Bale con un tiro lejano en el minuto 10, pero la bomba estaba por llegar. Dos corners en los minutos 16′ y 20′ fueron el origen de sendos goles. Los dos los anotó Sergio Ramos, quien fue objeto de tanta mofa hace dos años tras fallar un penalty en la tanda de desempate. Hoy se vengó con dos goles que fueron como martillazos de Thor. Si antes del partido nos parecía improbable encajar tres goles, ahora incluso estos tres goles serían insuficientes para apartarnos del camino a Lisboa.

Con 0-2 el Bayern siguió a lo suyo, pasándose el balón unos a otros sin mirar la portería de Casillas hasta que no hubiese más remedio. El Madrid entonces decidió utilizar un recurso en el que no tiene rival: el contraataque. O mejor, el ataque rápido en cuanto robas. El balón, robado al borde de nuestro área, pasó como una centella por los pies de Di María, Benzemá, Bale y Cristiano: cuatro atletas… que juegan al fútbol de manera primorosa. Seis segundos después, el esférico descansaba en las redes de un atónito Neuer, a quien Ronaldo marcaba su gol número 16 en esta edición de la Copa de Europa (en 11 partidos, amigos). Si no lo estaba ya, la eliminatoria quedaba sentenciada. El Allianz Arena observaba en silencio como su equipo no era capaz de responder a la avalancha blanca.

El segundo tiempo casi sobró. Pudimos permitirnos el lujo de sustituir a Sergio Ramos por Varane para que el de Camas pueda disputar la final, que se hubiese perdido en caso de ver tarjeta amarilla. No tuvo la misma suerte Alonso, que no podrá estar en Lisboa. Salieron también Isco y Casemiro a disfrutar de una noche histórica en la que hubo tiempo para un cuarto gol de Ronaldo, conseguido de libre directo con un pelín de chulería, pues lanzó un tiro raso ante el que la barrera saltó. Poco después pitó el árbitro y, doce años después de la noche de Glasgow, el Madrid vuelve a disputar la final de la Copa de Europa.

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Real Madrid 4 – Osasuna 0. El Corte Inglés

abril 27, 2014

Ramos flotando.

Como si fuésemos El Corte Inglés, ya es primavera en el Bernabéu. Durante el partido de anoche ante Osasuna, en el ambiente se olía felicidad e ilusión. La tarde comenzó con Osasuna haciendo pasillo de honor a la plantilla blanca, y los capitanes mostrando al público la Copa del Rey recién conquistada ante el FC Barcelona en Mestalla, y la grada aplaudiendo henchida de alegría. Nada más comenzar, Ronaldo abrió el marcador con una “folha seca” lanzada desde el carril del 10. No habíamos llegado al minuto cinco y el destino del partido estaba escrito.

A todo ésto, Carletto agitó el banquillo como si fuese una cocktelera: Nacho, Varane, Illarra, Isco y Morata formaron de inicio. Pese a tanto no habitual, el partido fue coser y cantar. No hubo más goles que el mencionado de Ronaldo en el primer tiempo, pero la sensación era que llegarían más goles como llega el verano después de la primavera. Era tal la relajación que Sergio Ramos se permitía subir una y otra vez al ataque. Estaba empeñado en marcar gol, y galopaba al ataque como un caballo sin frenos una y otra vez. Lo acabó consiguiendo a pase de Di María. Menos mal. Fue el tercero de la tarde. Y la cuenta la cerró Carvajal de cabeza, al que Isco puso un pase tal que yo mismo hubiese marcado el gol.

Antes de éso, Ronaldo nos regaló un golazo de pañuelos. Fue parecido al primero, pero esta vez el tiro fue un misil que buscó la escuadra izquierda de Andrés Fernández. Poco después el crack portugués fue cambiado, y el público aplaudió entregado. Que su cañón esté a punto para ir a Munich fue la mejor noticia del partido.


Gol de Benzema a Osasuna. Emulando a Van Basten

abril 25, 2014

Mañana jugamos en casa contra Osasuna. Uno de los mejores goles que ha marcado Karim Benzemá fue ante este equipo. Ahí va


Real Madrid 1 – Bayern Munchen 0. La botella medio llena.

abril 23, 2014

Benzemá marcó un gol lleno de esperanza

El partido ha sido digno de una final de Copa de Europa. Jugaban el vigente campeón contra el más reluciente aspirante, que llama a las puertas del cielo por cuarta vez consecutiva. Con sus dos flechas entre algodones, el Madrid sufrió como Gheisha por arrozal durante los primeros 15′. El Bayern tenía el balón y daba sensación de peligro constante. Al Madrid le duraba menos el balón que a mí una cerveza después de una clase. Pero el punto de inflexión llegó en el minuto 19. Ronaldo, Coentrao y Benzemá fabricaron el primer gol con tres toques, en una jugada de velocidad y precisión. El Bayern sintió el golpe, porque no se lo explicaba, y le entró un miedo brutal a encajar un segundo gol, que podía ser definitivo. Comenzó a dudar en defensa pese a seguir teniendo el balón, pero poco después Ronaldo pudo marcar el segundo y quien sabe si sentenciar la eliminatoria. El portugués gozó de una ocasión clarísima, de ésas que nunca falla. Seguramente CR acusó la inactividad en ese remate, que ójala no echemos de menos en una semana. Y la tercera ocasión más clara del primer tiempo también fue nuestra, esta vez a cargo del Fideo Di María, que remató a las nubes desde muy cerca. Con 1-0 al descanso la sensación era que se nos estaban escapando vivos. Destacar el partido que estaban jugando los dos laterales. Coentrao y Carvajal estaban siendo los mejores del partido.

EL segundo tiempo lo comenzamos con una actitud mejor: la defensa estaba mucho más arriba y el Bayern ya no disfrutaba pasándose el balón. Pero curiosamente, las ocasiones no llegaban. recuerdo un tirito de Ronaldo que saco Neuer y poco más. EN el 70′ llegaron los cambios. Guardiola envidó con Gotze, Martínez y Muller (éso es un banquillo, carajo); y nosotros apenas cambiamos pieza por pieza: Varane x Pepe y Bale x Ronaldo. Confiaba en una carrera del galés para el segundo gol, pero fue el Bayern qyuen lelgaba con más claridad. Casillas, que siempre deja su sello en días así, abortó la más clara ocasión que tuvieron, en las botas del mencionado Gotze. El Madrid achicaba como podía las embestidas alemanas, incluso intentó con alguna contra marcar el segundo gol. A esas alturas, nadie podía con las botas. Los jugadores acabaron el partido agotados, como acaban los valientes los duelos como este. Dentro de seis días habrá otro partido en Munich de ésos que quitan años de vida. Será duro, pero acabaremos la crónica con un canto de esperanza: Todos los resultados cosechados a lo largo de este siglo en el Alianz Arena nos sirven: 2-1(2012); 2-1 (2007); 1-1(2004); 2-1(2002) y 2-1 (2001)


Real Madrid 2 – FC Barcelona 1. El hombre Bale

abril 18, 2014

Detrás de Bale se me ve dando saltos. Hay que fijarse mucho


Estuvimos en Mestalla, toda la familia. El recuerdo que tendrán los niños quedará indeleble para toda la vida. EL ambiente en nuestro fondo era eléctrico, con gente cantando y saltando a cada momento. Los propios jugadores alcaban las manos cada poco – recuerdo a Carvajal sobre todo – pidiéndos que nuestras gargantas impulsasen sus piernas.

Una final no es un partido como los demás. No hay prisioneros: hay que golpear primero y no permitir que el rival se levante del golpe. El Madrid comenzó mandando, como hay que hacerlo, y tras dos tiros de Bale marcó el Fideo Di María el primer gol. Tal era el ambiente en nuestro fondo que no supe hasta pasado un rato si el autor del tanto había sido el rosarino, de tiro cruzado, o Bale, que acompañaba la jugada desde la banda contraria. La mitad del trabajo estaba hecho. Ahora sólo había que aguantar y rematar…

Pero el Madrid no hizo ni una cosa ni otra. Concedió al Barça el balón, y los culés pasaban de un lado a otro la pelota aunque sin crear peligro en la portería de Casillas. Maradona, ése erudito, llamaba a este tipo de juego “el parabrisas”. Y el Madrid daba la sensación de marcar en cualquier contra. Pero no llegaba el segundo gol ni a palos. Pensé durante un buen rato que el partido acabaría 1-0 o 2-0. No concedía en mi imaginación la posibilidad de marcar al Barça. Y en ésto llego un corner, y pensé: bueno, el Barça no marca de corner desde que nos marcó Puyol aquella tarde de mayo de infausto recuerdo. Además, con el equipo de pitufos que tienen sólo hay que defender a Bartra, el resto es imposible que rematen. Ese Pepe que se despista. Ese Bartra que marca sin saltar. Ese balón que busca la red pegada al palo. Ese Casillas que vuela y por primera vez encaja en esta Copa… A mí cabeza volvieron los fantasmas de hace un año, cuando el Atleti dio la vuelta al marcador en la final. Incluso los fantasmas del Heliodoro que creí desterrrados para siempre ululaban en mi interior. El Barça seguía con el balón. Modric que se desengancha y tira al palo… Nos vamos a la prorroga, pensé, y en el banquillo tenemos menos fondo de armario que Asterix y Obelix. Corría el minuto 83. Isco combina con Coentrao, que ve a Bale y le pasa la pelota. La portería está a 60 metros.

“El expreso de Cardiff” fue el sobrenombre que impusieron a Gareth Bale tras una noche que marcó tres goles al Inter tras tres galopadas. En el partido ideal, en el momento preciso, el galés nos regaló otra demostración de su sobrenombre. Aguantó la carga de Bartra pese a que le sacó del campo, recorrió la zona técnica que habita el tata Martino como lo hubiese hecho Usain Bolt. Miraba la meta de Pinto como un preso miraría la puerta abierta de la cárcel. Siete segundos y cinco toques después, colocó el balón con la puntera de su carísima bota izquierda bajo las piernas de Pinto, en dirección a la red. La locura invadió la zona madridista de Mestalla, sabedores que el título estaba en el bolsillo.

Pincha aquí para ver la carrera al completo

Porque, aunque el rival tenga una ocasión clarísima, cuando tienes a Casillas sabes que la suerte nunca te abandona, y un gol que con otro portero sería gol sí o sí, incluido el buen Diego López, cuando anda Iker por ahí el balón rebota en el palo y luego busca el regazo del mostoleño. Si tienes un portero que tiene en el culo no ya una flor sino el jardín botánico de Madrid, pues hay que aprovecharlo, ¿no?

No dio más de sí la cosa. El Campeonato de España número 19 viajaba a nuestras vitrinas. El Borbón nos dio la copa a eso de las 23:40 de la noche. Cuando Juan Carlos I agarraba el muslamen de Casillas, debía pensar que se alegraba que los Campeones de España sean quienes no pitan el himno de España.


Real Madrid 4 (Di María, Bale, Isco y Morata) – Almería 0. Calma previa a la tormenta.

abril 18, 2014

Angel Di María, el agitador.

El partido ante el Almería se presentaba como una velada tranquila para el equipo blanco. Pero la inesperada derrota del Barça en Granada justo antes de empezar nuestro partido concedió un poco más de picante al encuentro, porque la victoria supondría escalar un puesto en la clasificación, amén de presionar al Atleti y obligarle a ganar su partido de Getafe. El Madrid salió con una alineación llena de suplentes, lo cual no fue óbice para derrotar al Almería. Cada vez veo más necesaria la liga de 18 equipos a lo sumo.

Ancelotti ofreció un cambio táctico que yo interpreté como un esayo de cara a la final de Copa del próximo miércoles: Un hombre más en el centro del campo, que se coloca en forma de rombo: Alonso e Isco en los vértices inferior y superior con Modric y Di María a los lados. Tiene sentido sobre todo después de ver el partido de liga ante el Barça, que el Madrid perdió fundamentalmente por los agujeros que su centro del campo dejaba, siempre en inferioridad. En la delantera quedan Benzemá y Bale, cada uno vencido a un costado. Este es el dibujo ideal para Isco, donde más luce el malagueño. Todo ésto quedará en nada si al final juega Ronaldo.

Quien agitó el partido fue DI María. El rosarino no conoce la pausa, siempre juega revolucionado. En noches de pulsaciones bajas, se agradece. En los primeros 20′ ya había obligado a Esteban a lucirse dos veces (una de ellas como respuesta a un intento de gol olímpico), había estrellado un balón en el travesaño y había abierto el marcador de tiro cruzado. El Fideo estaba siendo un ciclón frente al Almería. Con 1-0 y la sensación de que no habría lio esta noche, nos fuimos al descanso.

Tras la reanudación llegaron los goles decisivos, de Bale con un zurdazo y de Isco, propio de un funambulista. El malagueño golpeó el balón como los billaristas la bola blanca, y el balón sorteó varias piernas antes de entrar en la portería del buen Esteban. Hubo tiempo para un último tanto, de Morata a pase de Illarra. El canterano se reivindica con goles ante rivales de medio pelo, pero para hacer carrera en el Madrid debería marcar el miércoles en la final de Copa. Por ejemplo.


BVB 2 – Real Madrid 0. Play with fire

abril 8, 2014

Superhéroe de barrio

Temazo de los Stones para dar título a esta crónica.

El Madrid hizo el tonto hasta límites insospechados en el Westfallen Stadium. Tradicionalmente nos venimos abajo cada vez que visitamos el país de la Merkel, y hoy no fue una excepción. La renta de tres goles parecía suficiente para no pasar siquiera apuros. Ancelotti mandó un mensaje con su alineación: reservado Ronaldo – quizá ayudado por el buen partido en Anoeta sin el portugués, Illarra jugaría de inicio. Elegir al Batman toreador en lugar de a Isco quiere decir que tu intención es destruir y no construir. Tampoco me alarmé en demasía, pues estaba convencido que la eliminatoria duraría lo que tardásemos en marcar un gol, pues si era difícil que encajásemos tres goles, encajar cinco era inimaginable. Luego sí que me lo imaginé, sí.

Al cuarto de hora ocurrió lo que todos estábamos esperando: Coentrao centra al área y el balón golpea en la mano de un defensor amarillo. El árbitro decreta penalty contra todo pronóstico, porque en Europa suelen ser caserillos, y Yago y yo nos frotamos las manos pensando que esto va a quedar resuelto. En ausencia de Cristiano Ronaldo, discutíamos si tirarían Alonso o Bale. Di María agarró el balón y … la cagó.

El fallo despertó a los teutones y comenzó a sonar Wagner en el ambiente. Las Walkirias cabalgaban hacia la portería de Casillas con renovados bríos, sabiendo que acababan de salvar un match ball. El sistema nervioso del Madrid comenzó a irritarse y Pepe se acordó de su calvario del año pasado en este mismo escenario. Pasó atrás de cabeza y su pase fue una asistencia a Marco Reus, maravilloso jugador de clausula irrisoria. Casillas se imaginó que era septiembre y salió a por uvas. Gol. 1-0. Rugen las Walkirias aún más fuerte. El Dortmund dio un paso adelante y el Madrid tres hacia atrás. El centro del campo era incapaz de aguantar el balón, e Illarramendi, a quien el partido le vino como a mí una camiseta de Gasol, perdió un balón como lo haría un juvenil y ése fue el preludio del segundo gol, que de nuevo marcó Reus. Las Walkirias se estaban quedando afónicas, pues faltaba casi una hora de partido y el Dortmund estaba a un gol de igualar la eliminatoria.

Tras el descanso el Madrid salió algo más tranquilo. Isco por Illarra y lo hizo bien jugando como interior, aunque quien de verdad se postuló esta noche como un gran jugador fue Casemiro, que sustituyó a un errático Di María, que andaba con la pena máxima en la cabeza. Cinco millones nos costó este pavo, y fue un coloso en el centro del campo. Pese a todo, tuvo sus ocasiones el Dortmund. La mas clara fue un tiro al palo de Mkhitaryan al palo con Casillas batido. Quizá la clave no fue ésa jugada sino que el árbitro perdonase a Alonso la segunda amarilla, pues quedarnos en inferioridad hubiese sido definitivo. Iker hizo un par de paradas de mérito, sí, y pero también pudieron marcar Bale o Benzemá en jugadas sueltas. Pero hemos pasado más miedo que siete viejas. El caso es que no hubo más goles y el Madrid está en semifinales por cuarto año consecutivo.

Y un mensaje: nos ha pasado igual que al Bayern el año pasado ante el Arsenal… y mira cómo acabó el tema. Hala Madrid. Hasta la victoria siempre.