Real Madrid 4 – Atlético de Madrid 1. Esta peli ya la han puesto

noviembre 26, 2011

Ese Atleti que llega al Bernabéu  en plan victimista. Ese Atleti que se adelanta en el marcador. Ese defensa rijiblanco que regala un gol. Esa sensación de que nunca podrán ganarnos… Éstas frases podrían ser de éste año, del pasado en Copa, de hace dos años… Los partidos contra el Atleti cada vez se parecen más a una película de Garci. Hay alguna sorpresilla pero el final es altamente previsible.

El Real Madrid es como la estrella de la muerte: una poderosa fortaleza que tiene un punto débil. Xabi Alonso es el único centrocampista capaz de generar juego, y si lo tapas, el equipo sufre. Manzano colocó a Diego como sombra del tolosarra y el plan funcionó durante unos veinte minutos. Durante ese tiempo el Atleti no sólo no sufrió sino que además se adelantó en el marcador por medio de Adrián – por lo que yo he visto, bastante mejor jugador de Radamel Falcao -. En mi opinión, gol legal, aunque tuviese un dedo en fuera de juego. El Madrid se enrabietó pero no jugaba bien… Y Di María desesperaba a todos los madridistas de bien con su teatro tan falso, tan azulgrana. No lo veía claro, no; pero en el minuto 20 Di María, que además de tirarse de vez en cuando da pases de gol (es el mejor asistente de la liga) colocó un balón de gol a Benzemá. El gol estaba cantado, pero el francés, voluntariamente o no, sacó petroleo de la jugada: provocó la expulsión del portero rival. Y está bien pitado, sí, pero siempre he dicho que me parece una norma injusta: el castigo es excesivo para el infractor. El “precioso” Ronaldo marcó el penalty y el panorama cambió por completo. La victoria blanca, ante 10 y con más de una hora por delante, sólo era cuestión de tiempo. El Atleti aguantó como pudo hasta el descanso – dando más patadas de la cuenta quizá, pero no creo que tuviesen otra opción. A destacar una de Perea al tobillo de CR7. A punto de llegar el descanso casi marca Benzemá.

Tras la reanudación me preparé para un ejercicio de paciencia, pero no fue necesario. El gol blanco llegó en el 49: Ronaldo entra por la izquierda como cuchillo caliente en mantequilla y aprovechando la salida a por uvas de Asenjo asiste a Di María, que marca por alto. Eléctrico. Con 2-1 el Madrid controlaba todo, pero el Atleti estaba vivo. De hecho un tiro suyo lo despejó Marcelo de un pelotazo. La ventaja para Godín era clara, pero detrás corría el Pipa Higuaín, recién ingresado al campo por Di María. Por cosas como lo que pasó a continuación prefiero al Pipa que a Benzemá. El francés es mejor jugador, más técnico, tiene más repertorio… pero Higuaín es más “el Madrid”. La característica que más me gusta de mi equipo es la resistencia a la derrota, no dejar de luchar aunque el objetivo parezca utópico. Higuaín corría detrás de Godín, soplándole en la nuca, como un preso correría hacia la puerta de la cárcel. Godín cantó y ahí estaba Higuaín para driblar al portero y marcar a puerta vacía. Partido resuelto, y el Pipa que sigue decidiendo partidos con su costado.

Aún hubo tiempo para un último gol. Godín culminó su actuación estelar siendo expulsado tras cometer penalty sobre Higuaín, que previamente había tirado una pared majestuosa con Ronaldo. El propio CR7 marcó su decimosexto gol en liga.  En el fondo sur del Bernabéu se desplegó una pancarta “Se busca rival digno para derby”. Y el árbitro, tan celoso de la norma toda la noche, nos dejó sin del descuento para que no se derramase más sangre rojiblanca.

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Real Madrid 6 – Dinamo de Zagreb 2.Vaya bandas hay en la Champions League

noviembre 26, 2011

Valencia CF 2 – Real Madrid 3. Casi sin gasolina

noviembre 20, 2011

Para entender bien el partido, conviene hacer una composición de lugar: el Valencia, que ahora apenas tiene internacionales, tuvo dos semanas para prepararlo. El Madrid entrenó con 5 jugadores de la primera plantilla durante esos días. Es otro dato sobre la polarización que sufre la liga española, en la que el primero visita el campo del tercero y las apuestas conceden 1,5 euros a quien apueste un euro por la victoria blanca. Mejor dicho, la victoria roja. El Madrid salió con un uniforme completamente rojo por primera vez en la historia de la liga.

El primer tiempo fue de dominio absoluto del Madrid. Emery colocó a Parejo para secar a Alonso, y precisamente en un instante de descuido del valencianista se fraguó el primer gol. Alonso sacó rápidamente y Benzemá definió en una maniobra prodigiosa. Cada año que pasa estoy más contento de que se frustrase el fichaje de Villa por el Madrid. Gracias a eso aterrizó Benzemá y, tras año y medio desesperándonos, el francés se ha destapado como un delantero de primer nivel. Tras el 0-1, el Madrid seguía dominando. Pudo marcar Ronaldo, pero Álves abortó la ocasión. El Madrid, apoyado en Ramos, Alonso y Benzemá, dominaba el juego.

Tras el descanso llegaron los problemas. Parece ser que Arbeloa se lesionó, el caso es que Albiol se colocó en el lateral derecho y mostró sus carencias tácticas y futbolísticas en todo su esplendor. El Valencia empujaba, pero pensé que al Madrid le interesaba también eso para aprovechar el contraataque. Pero no fue así, sino en un corner, cuando llegó lo que parecía la sentencia: Ramos marcó a pase de Özil y el partido pareció acabado. No fue así: Soldado acortó distancias con un buen chut. Pero cuando parecía que habría emoción, el portero valencianista Alves decidió hacer una cantada espectacular tras la que Ronaldo marcó un gol bastante meritorio. Higuaín puede dar la puntilla poco después, pero falla el tiro. Otra vez sentenciado. Otra vez aparece Soldado – esa jugada le va a costar a Marcelo la titularidad ante el Barça, si no al tiempo – y otra vez el marcador se ajusta. Quedaban diez minutos, y al Madrid se le acababa la gasolina. Achicaba balones como podía, y en el descuento hubo un remate al larguero y un pelotazo al pecho de Higuaín – que estaba en el suelo – en el que los locales reclamaron penalty. El árbitro no concedió nada y ahí acabó una meritoria victoria que debió ser menos agónica.


Real Madrid 7 – Osasuna 1. 7 goles matutinos

noviembre 6, 2011

Por primera vez en su historia, el Real Madrid jugó en el Bernabéu a las 12.00 de la mañana. Hemos ido al campo, y se veía un buen ambiente. A mí el horario no me parece el ideal – que son las 6 ó las 7 de la tarde – pero desde luego es mejor que las 10 de la noche. En cualquier caso, el equipo pareció satisfecho con este horario. Quizá que aún no habían comido hizo que el hambre durase todo el partido – no como contra el Villareal o el Málaga, que duró media hora – y que los jugadores buscasen siempre el siguiente gol, independientemente del resultado.

En la alineación había pocas alternativas, dadas las bajas de Lass, Marcelo y Kaká. Salió Higuaín de 9, siguiendo el pulso que Benzemá y él tienen por el lugar de Di Stéfano, de Santillana, de Hugo Sánchez… ¡¡qué caro es llevar esa camiseta!! Al principio el Madrid parecía dormido, pero en veinte minutos encontró la solución: los pases de Di María. El primer gol llegó por alto, con un gran remate de Ronaldo de cabeza a pase del argentino. Parecía que asistiríamos a un rato de baño y masaje, una vez abierto el melón, pero se produjo un accidente. Pepe sale del campo para que e atiendan, Khedira, que se coloca en su sitio junto a Ramos, comete falta sobre un jugador rojillo. Mientras el rojillo está en el suelo, un ex-atlético al que Guti y Beckham llamaron feo saca deprisa y otro ex-atlético marca. Gol de listos, tuve que escuchar. A mí me parece que es un gol de mal deportistas. Por cierto, un gol idéntico al que anularon al Madrid ante el Lyon y que acabó en tarjeta para Alonso. 
El gol cabreó a todos los madridistas que estábamos en el Bernabéu. Sobre todo a Pepe, que no cejó hasta que marcó tras un corner botado por Di María. Y no mucho después otra vez Di María colocó el balón en el pie de Higuaín y éste, tras una magnífica maniobra, colocó el tercero en la red osasunista.
Tras el descanso, el debutante Satrústegui – qué apellido más futbolero para los que nacimos en los 70 – cometió uno de los penalties más evidentes que se recuerdan en La Castellana sobre Özil – por cierto, sin tener uno de sus mejores días a mí me parece que tiene un primer toque flipante – . Ronaldo marcó el cuarto, su segundo. Poco después llegó el quinto, su tercero, tras fenomenal pase de Arbeloa, que no es peor lateral que Ramos, el cual sí que es mejor central que él mismo. El Osasuna, que andaba con uno menos, deseaba que aquello acabase. En cambio el Madrid disfrutaba, con la única mala noticia de la lesión de Di María, quizá con exceso de celo en un taconazo. Sirvió esa lesión para ver juntos a Benzemá y a Higuaín. Salió además Callejón, todo voluntad y, la noticia de la mañana: vimos a Sahim. Canijo como Guardiola, zurdísimo como Redondo. No importaría que fuese un medio centro de ese estilo. El partido agonizaba, pero faltaba por aparecer Coentrao, que tiene 30 milloncejos que justificar y lo va haciendo, poco a poco… tras una hora larga percutiendo constantemente por su banda, dibujó un caño justo antes de asistir a Benzemá. Y para evitar que el titular de MARCA de mañana fuese “set”, llegó un séptimo gol. Arbeloa vuelve a robar y asiste a Benzemá. A mi juicio, éste fue el mejor gol de la tarde: la maniobra con el cuerpo del francés justo antes de chutar (único toque al balón) un punterazo a la escuadra. Siete goles. Tres puntos. Y a comer.