Real Zaragoza 0 – Real Madrid 6. CUCHILLO CALIENTE EN MANTEQUILLA

agosto 29, 2011

En el partido inaugural de la liga, el Madrid arrasó al Zaragoza con un vendaval en el que hubo, y eso es novedad, más fútbol que goles. No sería lógico establecer conclusiones definitivas tras un único partido, pero comparando el inicio de esta temporada con el de la anterior – empate sin goles ante el Mallorca – es inevitable pensar que el equipo está mejor que entonces.

Dijo el locutor que el Madrid entraba como cuchillo caliente en mantequilla. Buen simil. Cayeron seis goles, y hay que destacar que ninguno vino a balón parado – en Supercopa hubo tres de corner – . Todos fueron de jugada: el primero tras un robo de Benzemá y un pase majestuoso de Özil para que Ronaldo marcase con la izquierda al primer toque. Los tres jugadores están en un gran momento de forma y sobre ellos se apoya el juego ofensivo del Madrid – con la aportación de Alonso, piedra angular de todo el juego – . El segundo gol lo anotó Marcelo tras una jugada elaborada, de toque, “estilo Barça” que diría aquel. Los dos primeros goles resumen el arsenal de recursos que tiene el Madrid en ataque.  Con 0-2 y después del primer penalty birlado del año, llegamos al descanso. Tan fácil era el partido que no se notó lo mal que lo pasa Coentrão en el medio centro. El de las mechas se pasa el partido buscando la posición donde menos estorba. Y a todo ésto, Sahim sigue lesionado, Granero no se sabe lo que pasa, con Gago no contamos y Lass se quiere ir. Otro año con un agujero en el centro del campo…

Tras la reanudación, Alonso mató el partido con un certero tiro desde fuera del área que supuso el 0-3, poco después Di María tuvo tiempo de asistir a Ronaldo antes de dejar su sitio a Callejón, que con su peinado parece querer apuntar alto. Higuaín y Kaká salieron de refresco, ávidos de protagonismo en el equipo. Pipita tuvo un contraataque en el que no levantó la cabeza buscando compañeros, y lo finalizó con una vaselina desviada. Mejor suerte corrió el brasileño, que con viento a favor aún es capaz de demostrar detalles de la clase que tuvo. Marcó el quinto y dio el sexto. Seguramente si sale Zidane en lugar de él hubiese hecho lo mismo, pues a esas alturas la exigencia defensiva del Zaragoza era mínima. Un par de acciones brillantes no debería hacernos olvidar que Kaká es un cáncer para el club, pues cobra un sueldo desproporcionado si lo comparas con su aportación.

Pero quedemonos con lo positivo. Seis goles fuera de casa, ninguno en contra y los líderes en la clasificación provisional. Optimismo en agosto.


MOURINHO Y FLORENTINO

agosto 20, 2011

Qué ganas tengo que de Mou deje de entrenar al Real Madrid. No merece la pena, por buen entrenador que sea, tener a alguien que daña nuestra imagen de esta forma. Cada día más que pertenece el Madrid nos hacemos un poco más pequeños. Cada vez que abre la boca nos alejamos del señorío y de la excelencia que tanto gusta nombrar a Florentino Pérez.

Y es que es el presidente, en mi opinión, el culpable de todo lo que pasa. Su volantazo en la forma de pensar – solía ningunear a los entrenadores, y a éste le ha dado mando absoluto – ha hecho que Mourinho sea visto como el único portavoz del club. Sólo habla él, bien por su boca o bien actuando como ventrílocuo de Karanka. Los jugadores saben que, quien se enfernte a él, tiene menos porvenir que un espía sordo. Por eso Casillas se mouriñiza, no vaya a ser que le quiten el brazalete. Por eso Marcelo y Pepe pegan todo lo que pueden y dicen que el Barça gana por el árbitro.

Qué dificil es ser del Madrid. Lo soy desde pequiñito, ahora soy incluso socio. Es mas, apunto a mis hijos. Me he planteado ir a las oficinas y dejar allí todos los carnets; pero luego pienso que tuve a Aznar ocho años de presidente y seguí siendo español, no me borré. Al final Mourinho se irá, como se fue Aznar,  y el Madrid de toda la vida volverá. Y nosotros estaremos esperándolo.


FC Barcelona 3 – Real Madrid 2. TAN CERCA DE ELLOS, TAN LEJOS DE NOSOTROS

agosto 20, 2011

Buen partido en el Nou Camp, impropio del mes de agosto. El Real Madrid decidió demostrar que puede ganar al Barcelona jugando al fútbol, discutiéndole el balón. Fue un partido igualadísimo que se decidió en el minuto 87, cuando Messi – el mejor del mundo, ahora mismo a años luz del siguiente – marcó su segundo gol de la noche, tercero del Barça. El Madrid seguramente mereció más, pero, igual que en la ida, dos o tres despistes fueron decisivos: el primer gol es un fallo clamoroso de Carvalho, que no sé dónde anda cuando Messi da un pase magistral a Iniesta; el segundo, otra vez cuando el árbitro iba a pitar el descanso. ¡¡Hay que estar más atentos!! y el tercero fue producto de la lamentable decisión de Mourinho de colocar a Coentrao como medio centro, puesto en el que apenas ha jugado un par de partidos en la pretemporada. Es inevitable pensar que Mou piensa que su fichaje de 30 millones tiene que jugar sí o sí, bien sea quitándo el puesto a Marcelo sin que nada lo justifique, bien sea colocándolo en lugar del siempre insulso Khedira.

Ronaldo marcó en el Nou Camp, y cosas como ésta quizás le ayuden a sacudirse los fantasmas que le persiguen, y le obligan a finalizar todas las jugadas, invariablemente. El otro gol fue obra de Benzemá, que sigue mostrándose como un delantero fiable. Alonso brilló en la médular – a ver si le vemos con Sahim al lado – y Pepe defendió brillantemente. Claro que, el central portugués, sigue con sus cortocircuitos constantes. Esta noche ha hecho tres agresiones que el árbitro no ha visto, cualquiera de ellas le ha hecho merecedor de la tarjeta roja. Si cuando agredió a Casquero le hubiésemos dado boleto… pero claro, busca un central así y que encima esté bien de la cabeza.

En el minuto 92, cuando apenas quedaban cuatro, Marcelo hizo a Cesc una brutal entrada merecedora de roja directa. Todo el banquillo del Barcelona salió y se formó una tangana horrible, que hizo imposible buscar el empate a 3 que nos hubiese dado el título. Una pena, porque después de tres años de dominio azulgrana en  la liga, nunca hemos estado tan cerca de ellos como ahora. Claro que, lo que hizo luego nuestro entrenador, nos aleja mucho del Real Madrid “de toda la vida”.


Real Madrid 2 – FC Barcelona 2. ¿JUGAR BIEN O GANAR?

agosto 20, 2011

Es inevitable que la desazón te asalte en el descanso. El Madrid había jugado mucho mejor que el Barça durante todo el primer tiempo, especialmente la primera media hora. Todos los parámetros con los que sesudos analistas intentan explicar el fútbol favorecían al equipo blanco: corners, tiros a puerta, posesión… pero el Barça mandaba por 1-2. Ver para creer.
Pero sólo los resultadistas podían estar tristes. Yo había disfrutado como hacía mucho al ver a mi equipo JUGAR MEJOR que el Barcelona. En tres años no habíamos visto al Barça dando desesperados pelotazos,  incapaz de jugar al fútbol. En nuestro equipo brillaban Özil y Benzamá, en especial el delantero,  más fino y participativo que otras temporadas. Tal y como empezó el partido, el gol era cuestión de tiempo. Llegó en el minuto 12 – Özil desde la posición de 9, a pase de Benzemá –  y, sinceramente, pensé que al Barça le caería una buena… Pero el Barça aguantó, lo que tiene mucho mérito. Y una bala perdida le metió en el partido: Villa, quizá el menos dotado técnicamente de sus delanteros, dibujó una parábola asombrosa para conseguir el empate. Es verdad que casillas no estaba colocado donde debía, y que Ramos – quizá el peor del Madrid esta noche – debió tapar algo mejor; pero en cualquier caso un golazo. El fútbol no siempre es justo. Cuando acababa el primer tiempo, Messi agarró una pelota al borde del área, Khedira le atropelló hacia el lado equivocado, Pepe se resbaló … 1-2. A veces el fútbol es muy injusto. El resultado normal sería 2-0 ó 3-1, cualquier persona imparcial lo diría, creo.
El Madrid salió en la segunda parte noqueado: el golpe moral había sido devastador. Para colmo, el banquillo del Barça tenía a sus mejores hombres, mientras que los nuestros estaban sobre el césped. Pero en el minuto 54 Alonso marcó tras buena dejada de Pepe y el empate volvió a ilusionar a los blancos, que veían de nuevo posible la victoria. Pero, a esas alturas, las fuerzas no eran las mismas que al principio. El partido se emborronó un poco, con Pepe en plan matón – indigno del Madrid – y Alves volviendo a fingir mareos cada poco – indigno del fútbol en general – . Valdés tocó a Ronaldo en el área, sin balón por medio y el árbitro no pitó nada; acto seguido Marcelo  derribó a Pedro aunque esta vez sí que había balón. Pudieron ser dos penalties, pero evidentemente el decisivo es el primero, pues el otro con 3-2 igual no se produce. Pero los árbitros a veces se equivocan, y no hay que hacer aspavientos a cada decisión si no queremos parecer tan ridículos como Mourinho.
Hablando de Mourinho, la moraleja que deja el partido es que el Madrid no es inferior al Barça, que le puede jugar de tú a tú. Y así ganará, perderá o empatará, pero no avergonzará a nadie. Por eso cuando en abril, en la ida de las semifinales,  salimos en el Bernabéu a esperar al Barça, recogiditos atrás, a mí me pareció que estábamos desperdiciando nuestro talento. Y, más aún, que hacíamos el ridículo. En cambio, jugando como esta noche, podemos ganar al Barça cualquier día.